Lo que no me contaron sobre criar en brazos (por papá Omar)

Ahora que ya son tres los pequeños que llenan de más vida nuestro hogar, siento que el tiempo me queda muy corto de lunes a viernes para poder estar con ellos todo lo que quisiera, para tirarme al piso y jugar con Caetano y Murilo, para tener a Amara entre mis brazos; sin embargo, a pesar de todo, disfrutamos ese par de horas desde que yo llego del trabajo hasta que se quedan dormidos.

Aún recuerdo que al principio, con Caetano, mucha gente nos decía que no lo cargáramos todo el tiempo porque sino se acostumbraría “a eso”, que ya no podríamos hacer nuestras cosas o que sería difícil hacerlo dormir en la cama, etc, etc. Pero era inevitable no cargarlo porque estábamos enamorados de ese pequeñito, porque no queríamos dejarlo llorar, porque sentíamos que era necesario tenerlo con nosotros bajo nuestra protección, bajo nuestro calor.

A mí no me dijeron que al tener a mis pequeños entre mis brazos iba a hacer que me enamorara aún más de ellos, no me dijeron que me sentiría embriagado por ese olorcito tan rico, que podríamos intercambiar miradas y sonrisas infinitas. No me contaron qué se siente ver sus caritas de emoción cuando abro la puerta al llegar a casa y lo primero que hacen es lanzarse hacia mí con los brazos extendidos y yo los tomo en mis brazos para abrazarlos y besarlos. Los brazos de papá no son sólo para cargarlos cuando ellos están cansados, los brazos de papá también transmiten seguridad, paz, el pecho de papá también transmite calor, contacto, protección…

papa en brazos
Cargando a mis chiquitos
omar y murilo
Cargando a Murilo

No me dijeron que por cargar tanto a mis pequeños iba a estar criándolos seguros, sintiéndose amados, protegidos, con la convicción de que siempre estaremos para ellos, cuidándolos, escuchándolos. Que ellos iban a ser unos pequeños amorosos, llenos de vida, que saben que pueden acudir a nosotros cada vez que lo necesiten. No me dijeron que ellos se iban a “malacostumbrar” tanto a mí, a mis brazos, no me dijeron que yo podía también hacerlos sentir las personitas más grandes del mundo, capaces de llegar al cielo, de alcanzar el sol, la luna y las estrellas, capaces de mirar hacia arriba, contemplar el cielo y dar rienda suelta a los sueños.

Porque no los llevarás en brazos toda la vida, ellos no se quedarán pequeños todo el tiempo, no siempre te pedirán que los cargues y que los hagas bailar, no siempre te pedirán que los cargues y les cuentes historias o les muestres todo lo que hay alrededor, no siempre correrán hacia ti para pedirte que los cargues y los eleves al infinito… No siempre podrás tomarlos, contemplarlos, mirarlos a los ojos y ver reflejados en los suyos todo el amor que somos capaces de darles.

amara y omar
Con mi Amara

No me dijeron que yo también viviría mi paternidad a plenitud, que me “malacostumbraría” a llevarlos en brazos, a ayudar a disminuir su llanto, a ayudarlos a entender y manejar sus frustraciones, a protegerlos y disipar los miedos. No me dijeron que encontrarían calma en mi pecho, que dormirían tan plácidamente sin que nada fuera capaz de interrumpir su sueño. No me dijeron que yo también me sentiría seguro y recompensado por verlos crecer en amor… No me dijeron  lo feliz que me sentiría por llenar de más vida nuestras vidas.

omar, caetano y murilo
Con mis chicos
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Semana 37 de embarazo: el terror de papá :P

Y después de algunos meses vuelvo a escribir, casi casi a puertas de que nazca nuestra bebé . Ahora que Dessi entró a la semana 37 (en realidad ya tiene casi 38) debo confesar que  no dejo de pensar en el momento en que nuestra pequeña nazca, me invadió el temor de saber que ella se queda sola en casa con los pequeños y que si los dolores, contracciones llegan justo cuando  yo no me encuentre en casa ella tenga que hacer llamadas de coordinación, tomar a los pequeños y partir hacia la clínica… Y si los dolores aparecen mientras Caetano está en el colegio? Entonces Dessi tendrá que ir con Murilo, coordinar quien recoge a Caetano y quien le da el alcance en la clínica, y si nos cogen las contracciones en la madrugada? Tendremos que partir con los pequeños, hacer llamadas… Ya no es tan sencillo como movilizarte con un sólo pequeño. Me invadió el temor también porque caí en la cuenta que pronto tendremos a tres pequeños que cuidar, seré papá otra vez y ahora de una pequeña… Cuántas cosas cambiarán?

Ilustración de Pascal Campion
Pintura de K. M. Berggren

Cada vez que Dessi entra al baño no hago más que esperar a que salga y verla para saber que todavía no hay ninguna novedad, ahora ella ya se siente mucho más cansada, con menos disposición para levantarse temprano, ya no está tan activa como antes aunque ella se empeñe en mostrar lo contrario. Sé que se cansa más al andar y que es difícil que pueda parar y tomarse un descanso, los pequeños no la dejarían y es que ellos todavía no asimilan todo lo que está pasando a su alrededor y que muchas cosas cambiarán, que mamá pronto tendrá a la bebé, que ambas necesitarán descanso y que nosotros seremos por unos días un equipo de tres chicos, que también necesitaremos ayuda y felizmente contaremos con esa ayuda. También me invade el temor de no saber cómo reaccionarán los pequeños, quien sentirá más celos, estamos en una etapa de rabietas por parte de Caetano y Murilo, cada una motivada por diferentes factores, en el caso de Caetano estamos trabajando para que asuma ciertas pequeñas responsabilidades e inculcarle poco a poco hábitos, también seguimos trabajando con él lo que concierne a los celos y los límites. Con Murilo, las rabietas son más sencillas de manejar, aunque a veces si nos agobia porque él recién está empezando a comunicarse mejor y es aún difícil comunicarnos claramente y saber exactamente  qué es lo que le pasa, pero la gran mayoría de veces, sus rabietas obedecen a una frustración por no poder hacer algo él solo.

Pintura de K M Berggren
Pintura de K M Berggren

Cuándo llegará la pequeñita? Todos estamos a la expectativa, atentos, con ansias por querer conocerla, por verla de cerquita y tomarla en nuestros brazos. Yo estoy ansioso por verla correr junto con sus hermanos a darme el encuentro y por escucharla llamarme “papá!”, por hacerla reír, por dormir junto a ella, por cargarla y llenarla de besos. Cuando pienso en eso los temores se alejan y los sueños e ilusiones se hacen más grandes… Seguro que cuando lleguemos a la semana 38 mi ansiedad será mayor y la de Dessi también, trataremos de que no nos agobie el pensar en “cómo haremos? podremos con tres pequeños?” Trataré de que mi terror no llegue a quitarme la calma y paciencia que debo tener ahora por y para nosotros, pensaré en la maravillosa nueva aventura que protagonizaremos, llena de escenas y ambientes nuevos, llena de descubrimientos, de aprendizaje, llena de más vida, es en eso en lo que quiero enfocarme ahora… Ya casi está todo listo, te esperamos pequeñita, te esperamos con el corazón, el alma y la vida dispuestos a recibirte.

Omar

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Pintura de K. M. Berggren

Cuando el portear para papá no es sólo cosa de fines de semana o para paseos.

Confieso que creí que el porteo sería solamente el aliado de Dessi, no creí que a mí también pudiera socorrerme y ahora es que me decido a escribir mi primer post sobre porteo, en realidad es el primer post que escribo sobre algún tema. Ya en un post se explicó cómo fue que conocimos sobre el porteo y el uso del fular (puedes ver el post aquí), bueno, yo hasta ahora no he aprendido a colocarme el fular solo, necesito de ayuda y conforme pasan los meses creo que es algo que tengo que aprender sí o sí ya que pronto nacerá nuestro bebé y si bien Dessi será quien lo portee con mayor frecuencia para darle teta y poder seguir cuidando de nuestros otros pequeños, sé que el aprender a colocarme el fular supone un reto para mí que tengo que conquistar jeje.

Hoy quería contarles acerca de mi experiencia de porteo en transporte público y en “hora punta”. Una vez a la semana, llevo a mi hijo menor a casa de mis padres para que los tres disfruten de un día juntos, fue algo que acordamos cuando Murilo ya tenía más de un año pensando en que una vez a la semana Dessi pudiera tener algunas horas libres para poder hacer cosas que normalmente no puede hacer con un niño pequeño al lado (trámites, ir a comprar algunas cosas más pesadas y por qué no: descansar una hora de corrido), además de eso, mis padres disfrutaban de su nietito y el nietito disfrutaba de los abuelos. Nosotros creemos que una relación cercana con los abuelos, con los tíos, es necesaria para los pequeños. Ese día (que puede ser cualquiera de la semana, de acuerdo a la disponibilidad de ambas partes) me levanto un poco más temprano de lo habitual porque antes de pasar al trabajo, debo pasar por casa de mis padres y dejar a nuestro pequeño. Salimos mucho antes de las 7 am. (entre 6:10 y 6:20 am.) para poder llegar con tiempo al paradero de los buses y también para poder llegar con algo de tiempo a casa de mis papás que me permita poder tomar una taza de café,  comer un pan y despedirme de todos sin correr (por la hora, salimos sin tomar desayuno y nos llevamos alguna fruta para el camino).

Esperando a que llegue el ascensor.
Preparados, listos, ya! Tempranito, esperando que llegue el ascensor.

Los que salen a esas horas a trabajar, a estudiar y/o hacer otras cosas, comprenderán que los buses pasan siempre llenos y que el tráfico es igual de pesado, no sé cómo hubiera hecho para subirme al bus si es que mi hijo no estuviera en la mochila (usamos una ergonómica, yo ya aprendí también a distinguir  a las colgonas), porque además de tenerlo porteadito, llevo una mochila con cosas de él (lo básico: pañales y ropa) en la espalda y también mi lonchera. El llevarlo cargado en los brazos no me permitiría poder subir al bus de manera cómoda y menos poder pagar el pasaje a la hora de subir. Muchos quizá se pregunten ¿Y por qué no toma un taxi para ir más cómodo? En ocasiones, cuando la hora nos gana, sí tomo un taxi, pero si salgo con tiempo, puedo coger un bus y… Ahorro es progreso jeje. Y el ir en taxi no supone que deje de portear a Murilo en la mochila, igual la llevo, porque no sólo llevo a mi hijo, como mencioné antes, llevo otras cosas que requieren que tenga las manos libres y lo principal, es que siento que al tener porteado a mi pequeño, lo llevo más seguro.

Durante el viaje en el bus, puedo notar que mi hijo va tranquilo porque me siente cerca y a mí me gusta mucho esa sensación, estamos en constante interacción todo el tiempo y nuestra comunicación fluye de manera espontánea. Me siento tranquilo también y seguro de saber que  pese a lo que crean muchas personas, mi hijo va cómodo. Muchas personas todavía se muestran incrédulos cuando les digo que el llevarlo porteado no afecta su salud (especialmente las personas mayores) y creen que soy una especie de papá moderno que metió a su hijo en un saco todo apretado negándole la libertad de movimiento. Si vieran lo tranquilo que mi hijo va, si vieran cómo sonríe cuando me ve colocándome la mochila, es que él ya sabe que esa es la herramienta que le permite a papá cargarlo con seguridad, con cuidado y sin dejar de hacerle mimos. La experiencia de portearlo tan temprano puede parecer estresante, pero si planificas las cosas con tiempo, si te pones de acuerdo con ambas partes (mis padres y Dessi) un día antes y dejas todo listo para al día siguiente sólo levantarte temprano, bañarte, colocar al pequeño en la mochila, coger tus cosas y salir, deja de ser estresante. Se trabaja en equipo siempre, ya tenemos acordado que Murilo y yo ese día tomamos desayuno en casa de mis padres y que mi mamá me tendrá preparado algo para poder llevar en la lonchera, además el pequeño sale en pijama, sí!! La abuela se encarga de cambiarlo al llegar. Otra ventaja es que mis hijos siempre se han despertado tipo 6 am, así que no tenemos problemas con sacar a Murilo tan temprano ya que no le interrumpimos el sueño.

Al alcance de mis mimos, al alcance de mis besos.
Al alcance de mis mimos, al alcance de mis besos.

Tomar la decisión de dejar a Murilo una vez al día en casa de mis padres, no fue tan sencillo (al menos para la mamá) y tuvimos en cuenta que él ya tenía más de un año (15 meses), que además de la leche materna su alimentación era variada, comía lo que nosotros comemos (gracias BLW!!), nos acabábamos de enterar que Dessi estaba embarazada nuevamente y necesitaba por lo menos tener un día no tan agitado y poder descansar (le detectaron un hematoma cercano a la placenta) y sobretodo que los abuelos lo cuidarían cómo nosotros lo hacemos y que nuestro pequeño se sentía bien, tranquilo, seguro, amado.  Es una gran ayuda para Dessi, porque ella puede avanzar con otras cosas y tener un tiempo para ella y para Caetano, (nuestro hijo mayor), algo como una cita mamá e hijo.

La maternidad no tiene por qué sentirse como una carga o llevarse sola, mientras ella se sienta tranquila, los pequeños y yo lo estamos también, todos estamos tranquilos. Es por eso que no veo el ayudarla como algo forzoso, como algo que hago a pesar de no querer… La ayudo porque quiero hacerlo, porque me gusta involucrarme en la crianza de mis hijos, quiero acompañarlos, quiero sostenerlos, quiero mimarlos y quiero que mi familia se sienta tranquila. Papás! No crean que estas cosas sólo pueden hacerlas mamás, nosotros podemos ayudar mucho! Pero también es importante que exista una buena comunicación entre ambos, a veces las madres pueden guardarse lo que sienten y hacerles creer  que ellas tienen más superpoderes que cualquiera. Si no existe una buena comunicación, nada fluye y sin querer en muchas ocasiones, el tema de la crianza de los hijos se nos niega. Nosotros podemos acompañar la crianza, ser parte de ella, ayudar y aprender junto con mamá. Sumergirnos juntos en este maravilloso mundo de la crianza, sostenernos, apoyarnos.

Porteando!
Porteando!

(Gracias por leerme, espero no sea mi primer y último post)

Criar con apego también es asunto de papás.

“Menos mal que apostamos
Que semillitas sembramos
Que nos hacemos reír

Menos mal nos divertimos
Como niños sorprendidos
Menos mal sentimos juntos ganas de vivir.”

(Andrea Echeverri)

A veces nos dejamos guiar por lo que aparentemente está normado en nuestra sociedad, muchos creen que un hombre no se mete (o no debería) en la limpieza u organización del hogar y menos se involucra en la crianza de los hijos: eso es cosa de mujeres! Dicen muchos por ahí. Otros podrán decir que el padre sólo se encarga de llevar el sustento a casa y que es la madre la encargada de criar y educar a los hijos. Muchos casos pueden ser así, pero yo quiero reconocer que el mérito en la crianza de los hijos también es de un padre que se involucró desde el primer instante, que se conectó y dejó fluir también sus instintos, que escuchó a su corazón y abrazó firmemente sus ideas. Ese es el padre que yo quiero para mis hijos, es el padre que encontré en Omar y orgullosamente les digo que es el ejemplo que tienen mis pequeños. Cuando conocí a Omar y luego nos hicimos enamorados, no era capaz de imaginar lo buen padre que sería, empecé a sentirlo desde que nos enteramos que Caetano venía en camino, él siempre estuvo pendiente de todo, leía conmigo toda la información que encontrábamos sobre embarazo y parto, escuchaba mis paranoias, alejaba mis miedos infundados, me apoyaba y me transmitía seguridad. Cuando Caetano nació y conforme pasaban los meses, iba confirmando que Omar era un papá que disfrutaba mucho ser padre, criar, acompañar, creo que ni él mismo imaginó sentirse tan comprometido e involucrado en la crianza de nuestros pequeños.

Omar y Caetano... Papá canguro.
Omar y Caetano… Papá canguro.

Omar, es un hombre que disfruta mucho de su paternidad, que la vive plenamente al igual que yo, es un papá que descubrió junto con esta mamá a criar con amor, con respeto, que apoya la lactancia materna porque conoce de sus beneficios, que colecha porque le encanta sentir a sus crías cerquita y portea porque ha comprobado lo importante que es para el bebé el contacto con papá y mamá. Es un papá que además disfruta la hora del baño de los pequeños, los viste, les canta, los hace dormir, los besa, los huele y guarda ese maravilloso aroma consigo y también baila, ríe, sueña y teje sueños para ellos, para nosotros.

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Omar leyendo cuentos para nuestros pequeños (Foto propia)

Tampoco teme llevar la casa, no le teme a tirarse al piso para limpiar de rincón a rincón, coger una escoba y ponerse a barrer o meterse a la cocina y cocinar para nosotros. Los papás no tienen que ser como nos los imaginamos o nos los pintan, no sólo están para llevar dinero a casa, jugar con los hijos o hacerles mimos un rato, un papá también protege, cuida, llora cuando ve a su pequeño pasarla mal. El corazón de un padre también ríe cuando su pequeño está contento y se llena de felicidad cuando siente que está sembrando valiosos recuerdos en la vida de sus hijos. Un papá realmente involucrado  está pendiente del crecimiento (en todo sentido) de sus hijos,  respeta su desarrollo, acompaña sus logros y más allá de decirles que los ama, se los demuestra sin limitarse.

Sin el apoyo constante de Omar, no seríamos ahora la familia que somos, la crianza  es asunto de dos personas que eligen desde el primer momento involucrarse, así se forma un gran equipo que tiene como base una buena comunicación, no es un secreto que una buena comunicación es clave, las cosas funcionan mejor si se conversan y se planean poniendo mucho esfuerzo y dedicación. Sin lugar a dudas, Omar es el compañero de mi vida, mi apoyo constante, mi cómplice, padre amoroso y respetuoso. Será el mejor referente de lo que es ser papá que tendrán Caetano y Murilo, confieso que me encanta, me siento complacida e inmensamente feliz de tenerlo a mi lado.

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Omar porteando a Murilo, acompañado de Caetano. (Foto propia)