Para nosotros… Para la pareja que somos.

“(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta)”

Ángel González

Venía pensando en este post desde hace algunos días, venía pensando en cómo y cuánto es que hemos cambiado Omar y yo como pareja. Vaya que sí hemos cambiado! Somos una familia! Somos padres! Los días después de fiestas nos han servido a  ambos para pensar, detenernos un rato a mirar a nuestro alrededor, mirarnos a los ojos y conversar sobre nosotros porque necesitábamos rescatar algunas cosas y contarnos otras.

Cierto es que necesitábamos desnudarnos un poco, enfocarnos en nosotros, en Omar y Dessiree, porque últimamente éramos presa fácil del cansancio, la rutina, el estrés… Ni bien los niños dormían, o caíamos rendidos o empezábamos cada uno a continuar con nuestros trabajos aprovechando las horas de la madrugada. Quedaba en realidad poco tiempo para compartir, para conversar, para acurrucarnos un momento a solas o cuando ya lo estábamos teníamos que desprendernos el uno del otro porque alguno de los niños despertaba e íbamos a atenderlo.

Las cosas que rescatamos de nuestra conversación fueron valiosas, pusimos más en claro que el amor que nos tenemos es fuerte, que juntos hemos dado un gran cambio, un paso inmenso e importante, que si bien no nos dio tiempo de decidirlo con un poco más de calma: el día que nos enteramos que nos convertiríamos en padres, fue el momento en el que más felicidad y a la vez temor sentimos; es más, creo que nuestras familias sintieron lo mismo. Pero esa felicidad y ese amor nos ha guiado hasta donde estamos, nos mantiene firmes, seguros y fuertes para poder hacer frente a la ola de cosas y momentos desconocidos que nos tocarán vivir.

omar y yo

 

Venimos creciendo juntos, ambos somos conscientes del gran cambio que hemos dado y ambos estamos felices por seguir recorriendo el camino juntos. Se trata de crecer, de aceptar el cambio y tener bien puestos los pies en el nuevo sendero. No es estar a la expectativa de lo que puede pasar; sino, de estar preparado o dispuesto a afrontar cada  nueva situación, de saber que no estás solo remando en un mar desconocido. Se trata de tener la certeza de que a pesar de tener días cargados, cansados, estresantes (y con discusiones extra), sabes que tienes y tendrás a tu lado con quien hacer frente y solucionar todo, no tendrás miedo de entregarte, de dar la mano, de creer, de descubrir y de querer vivir.

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Con lo que hemos conversado, hemos reafirmado aún más nuestras decisiones, no vamos a decir que mágicamente las discusiones, las pequeñas luchas desaparecerán, porque eso también es parte de nuestra aventura y aprendizaje. Hemos aceptado el cambio y nos seguimos entregando el uno al otro para crecer juntos, para crecer junto a nuestros pequeños, para disfrutar de la familia que ahora somos. Porque no nos hemos perdido: nos encontramos, nos amamos, disfrutamos, seguimos, vivimos.

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Nuestras luces!