En ocasiones, mamá también se ha sentido culpable

Empiezo a escribir este post teniendo en la mente aquella imagen que posteé ayer en mi página de Facebook, sobre cómo es que necesitamos cambiar el tono y las palabras con las que nos dirigimos a nuestros hijos porque creámoslo o no, esas palabras son asimiladas y se convierten en experiencias para ellos. Muchas veces me he sentido culpable de tener poca paciencia, de renegar y de sentirme frustrada, de necesitar un pequeño alto a esta actividad de mamá a tiempo completo y desear ocuparme de mis cosas. Me he sentido culpable de pensar en mí primero y sentirme el centro. Esto no me convierte y no te convierte a ti tampoco en mala ni egoísta. Cada una se ha sentido culpable por diferentes motivos, seguro que los míos son parecidos   a los de muchas o quizá no, quien sabe y de pronto te sentiste culpable por querer que tu hijo sea como el hijo de tu herman@, de tu amig@ o de tu vecin@, o te sentiste culpable de no poder tener una casa bien llevada como de seguro si la tiene tu amiga o simplemente te sentiste culpable por la primera caída de tu bebé o porque lo dejaste llorar mientras tú hacías algo que no era tan importante como atender y levantar a tu pequeño. Incluso hay quienes se han sentido culpables al no darles lactancia exclusiva a sus bebés o por hacerlos dormir en su propio cuarto. Cada mujer vive su maternidad de una manera diferente, la maternidad no tiene por qué convertirse en una competencia, cada mujer disfruta de su maternidad y lejos de criticar o sentirse juzgada, cada mujer debe seguir lo que le dicta su instinto y como siempre decimos todas, debe seguir lo que le dicta su corazón.

Ilustración de Cielo
Ilustración de Cielo

Yo me he sentido culpable de decir NO! BASTA! (enérgicamente), me he sentido culpable por no saber cómo actuar, no encontrar las palabras adecuadas y espantar a mis pequeños al decir: “Te vas a caer!” “Se va a romper!” “Te golpearás!”… Me he sentido culpable de que con esas pequeñas frases mis hijos muchas veces se hayan sentido limitados o con poca capacidad para realizar cosas y aún sigo corrigiendo, cambiando porque la maternidad supone una actividad con rotundos cambios y dosis extra de paciencia, supone también aprendizaje.

Ilustración de Cielo
Ilustración de Cielo

Ahora quiero compartir algunos de mis momentos culpables:

Me sentí culpable cuando en las noches mientras hacía dormir a Murilo, Omar se quedaba con Caetano y yo no quería salir del cuarto hasta sentir que ya Caetano estaba a punto de dormir, porque siento que ya para mí también se está acabando el día y lo que más quiero en ese momento es también descansar.

Me sentí culpable cuando salí un par de horas y dejé a los niños con Omar con la promesa de no demorarme y regresar pronto, hasta le hice el ofrecimiento de llevarme a uno de los pequeños para que él tampoco se sienta agobiado, cuando en el fondo lo que en realidad quería es ese par de horas para mí.

Me sentí culpable cuando me compré una blusa de moda: entallada, sin botones, sin escote y me la puse aun sabiendo que Murilo tendría hambre me pediría teta y no podría dársela cómodamente en cuanto me la pidiese.

Me sentí culpable cuando sólo quería seguir durmiendo y renegué al escuchar que Omar me llamaba a pedirme que lo ayudara con su desayuno para que pudiera salir temprano al trabajo.

Me sentí culpable cuando dije: “otra vez?!” mientras estaba concentrada escribiendo, trabajando o conversando y tuve que hacer un alto a todo como unas cinco veces en menos de media hora (todo para que al final me quede al lado de mi chiquito embobada con su aroma).

Me sentí culpable cuando decidí tirarme la pera y no cocinar, condené a Omar a no llevar lonchera al día siguiente mientras los pequeños y yo disfrutábamos de un rico almuerzo en el restaurante de la vuelta.

Me sentí culpable cuando en realidad no tenía ganas de jugar con los pequeños y lo que hice fue más que nada ser solo una espectadora de sus juegos asintiendo de vez en cuando.

Me sentí culpable por comprar la tranquilidad de unos minutos con un chocolate para poder pensar en mi siguiente aventura espacial o mejor dicho, para disfrutar del silencio de unos segundos que parecían eternos.

Incluso me sentí culpable de los celos que Caetano siente hacia Murilo, me sentí culpable de no entenderlo al principio y de en vez de observar y atenderlo, sólo pensaba en que el más pequeñito necesitaba protección, cuando en realidad son ambos los que necesitan de mi protección y mi atención.

Lo que importa y pesa al final, es el hecho de ver a mis hijos felices, con un corazón inmenso y lleno de amor que me abraza y me arropa cada vez que siento perder mi norte, porque nuestro camino recién empieza y el saber que no estoy sola, me conforta. Tengo a dos pequeños grandes maestros y a un maravilloso compañero que toma mi mano, me ayuda a respirar y me dice siempre que estoy haciendo las cosas de la mejor manera y que se siente orgulloso de la mamá de sus pequeños y de la mujer que tiene a su lado.

P1130477

Porque prefiero usar un portabebé antes que un cochecito

Empiezo a escribir este post haciendo la aclaración que no soy asesora de porteo y que no odio los cochecitos para bebés, tengo uno al que le doy uso sólo cuando sé que compraré más cosas de las que puedo cargar con una mano, ya que con la otra cojo a Caetano mientras que Murilo va en la mochila ergonómica, o cuando salimos los cuatro juntos  a dar una vuelta máximo a 10 cuadras de la casa y a veces Caetano termina cansado de caminar y correr. Sinceramente prefiero usar un fular o mochila a usar un cochecito, Caetano cuando era más pequeño se sentía más cómodo en el fular que en el coche y ahora  puedo comprobar con esta segunda experiencia de portear a un hijo, que es la mejor opción, al menos para mí lo es. El porteo ha sido una pieza clave desde que nació Murilo para poder organizarme mejor en casa y no dejar de atender a Caetano. Si aún no te animaste a dejar tu cochecito y probar usar un fular, bandolera, mochila o mei tai, te cuento algunas de las cosas que puedo hacer gracias al porteo, por qué prefiero portear antes que  usar el cochecito:

  • Uno de los mejores beneficios que me brinda el porteo es que puedo mantener el contacto con mi bebé, Caetano se sentía mucho más seguro cuando iba en el fular, lloraba menos y descansaba tranquilamente. Murilo, ha sido mucho más porteado que Caetano y siento que ese vínculo de conexión es bastante fuerte, a pesar de todo lo que crean, el portearlos no los malacostumbra a los brazos. Puedo conversar y saber que me está escuchando atentamente, puedo darle un besito y sentir su olorcito sin necesidad de detenerme y agacharme para hacerlo.
10498257_10152632576246118_791095242507427748_o
Con Murilo paseando
Con Caetano cuando era un bebé, regresando de un paseo.
Con Caetano cuando era un bebé, regresando de un paseo.
  • Definitivamente es incómodo subir tu coche al transporte público (qué alguien me diga lo contrario y no le creeré -en serio-), si cuando ibas sólo con un pequeño a tomar el bus y ya te parecía aparatoso plegar el coche, pedir ayuda para que te ayuden a subirlo y luego subir tú con tu bebé en brazos al bus, imagínate subir con dos pequeños a un bus y encima cargar con el cochecito. Soy una mamá que usa  el transporte público, me movilizo en horarios en donde no haya mucho tráfico y los buses no pasen repletos de gente. He sido testigo de ver cómo muchas madres y parejas subían a los buses cargando con sus cochecitos y sus pequeños, realmente se notaba que no era práctico llevar un coche, además que éste muchas veces es colocado en un lugar donde obstruye el paso e incomoda a los papás cuando viajan. Es  menos apropiado aún si las  mamás  se movilizan sin alguna persona que pueda ayudarlas y van no sólo con el bebé; sino también, hasta con dos o tres niños. Sin lugar a duda, no cambio por nada el tener mis brazos y manos libres para poder subir  tranquilamente al bus con mis dos pequeños.
  • Las actividades de casa, ya sean cocinar, limpiar y lavar, se me hacen mucho más fáciles cuando tengo a Murilo porteado porque si lo dejará en el cochecito, estaría tranquilo sólo un momento y yo tendría que interrumpir mis actividades bastante seguido ya sea alcanzándole algún juguete o meciéndolo. Con Murilo porteado puedo cocinar tranquilamente, barrer, lavar platos, poner ropa a lavar, trapear sin dejar de tener contacto con él y si es que por alguna razón que no sea tomar teta empieza a inquietarse, bailo, pongo música mientras se va relajando y calmando. Ojo! Siempre es importante considerar algunas normas de seguridad cuando cocinas con un bebé porteado: cuidado con las hornillas, con los objetos filosos, con cosas que puedan estar a su alcance, con que pateen cosas con sus pies. A Omar también le ayuda mucho portear dentro de casa, así me ayuda con las cosas de la casa.
Omar porteando a Murilo, limpiando la mesa con ayuda de Caetano.
Omar porteando a Murilo, limpiando la mesa con ayuda de Caetano.
  • Las siestas para Murilo, en definitiva, son más placenteras si sabe que está conmigo,  muchas veces me he acostado a darle teta para que haga siesta y cuando se ha quedado dormido, me he levantado para continuar con mis actividades, la gran mayoría de veces (95%) a los diez minutos, Murilo se ha despertado llorando y desconcertado de no verme a su lado. Con Caetano tenía la facilidad de poder quedarme a su lado descansando también a la hora de la siesta, esos lujos ya no regresan si tienes a dos pequeños en casa y no cuentas con ayuda extra, al menos de lunes a viernes porque los sábados y domingos que Omar está en casa, puedo entregarme a ese placer de dormir una siesta de una hora (o dos!!) ya que tengo la tranquilidad de que él atenderá a Caetano y se ocupará de algunas cosas en casa.
Murilo haciendo siesta
Murilo haciendo siesta
  • Si vas a visitar a algún familiar y/o amig@ y quizá viva en un edificio de cuatro pisos, que no incluye ascensor, será incómodo cargar a tu bebé y subir el coche, imagínate que no haya alguien para ayudarte, te bajaste del bus o taxi, llegaste al edificio y cómo haces para subir el coche mientras cargas a tu bebé? O llamas por teléfono a la persona que fuiste a visitar para que baje a ayudarte o subes tú primero con el bebé y luego regresas a subir el coche, sea cual sea la forma, es menos práctico usar un coche, te ahorrarías tiempo y evitarías la incomodidad si tu pequeño estuviera en su portabebé. Escribo este punto porque mi suegra vive en un edificio de cuatro pisos y no me imagino qué haría si no usara un portabebé, ya que algunas veces que he ido era hora de almuerzo y la persona encargada de cuidar la entrada (evidentemente y cómo tiene que ser) se encontraba almorzando.
  • Si vives en un edificio (en un segundo, tercer, cuarto o hasta décimo piso) con ascensor y éste o éstos se malogran, cómo bajas o subes el cochecito? Si tienes planeado salir a pasear o comprar y te das cuenta que el ascensor no funciona o se encuentra en revisión por mantenimiento, no te queda otra opción que bajar escaleras con tu bebé en brazos y tu bolso colgado o si regresaste del paseo o las compras y te encontraste con la sorpresa de que los ascensores no están disponibles, tendrás que quizá dejar el cochecito en la recepción o pedir ayuda para que lo suban mientras subes las escaleras llevando a tu bebé en brazos. Me pasó que de pronto tenía que salir y me doy con la sorpresa de que los ascensores se encontraban en mantenimiento, tuve que bajar nueve pisos pero  fue más sencillo  al tener a Murilo porteado en la mochila, lo que si me dio pena fue que Caetano también se sopló el tener que bajar los nueve pisos, pero los hicimos parando de rato en rato para que descansara un poco.
  • Si vas de compras al supermercado o a alguna tienda por departamento, a veces los pasillos no están diseñados para la afluencia de cochecitos en el lugar, menos si decides ir a comprar en fechas festivas. Voy una o dos veces por mes a hacer compras al supermercado, a los centros comerciales voy muy poco (poquísimo en realidad) y otra vez más he observado cómo es que las mamás trataban de poder pasar con su cochecito entre la gente que se encontraba en el supermercado mientras algunas de las cosas que compraban se chorreaban del cochecito, si vas al supermercado y no te ocurre esto, entonces cuéntame cómo haces. En las tiendas por departamento es lo mismo, yo creo que de verdad esos lugares no están diseñados para llevar cochecitos, los pasillos son demasiado estrechos, están cargados con productos, hay colas en las cajas y si vas en fechas festivas… Es peor, mucha gente, ambiente cargado, gente ansiosa por comprar, vestidores con colas para entrar, etc. y a todo esto súmale que muchas veces los bebés se estresan en esos lugares. Mis hijos no han aguantado mucho tiempo estar metidos en una de esas tiendas por lo que he optado por dejar de ir a comprar en tiendas de centros comerciales o galerías. Ah! Me olvidaba que algunas veces los ascensores van llenos y tienes que esperar a que no suba tanta gente en ellos para poder entrar con el coche.

10860931_10152933665381118_1989843222785299503_o

  • Me ha permitido los primeros meses dar teta cómodamente y seguir haciendo cosas, con Caetano no pude hacer esto porque no leí suficiente información al respecto y no vi tutoriales , con Murilo fue diferente, busqué videos, aprendí a colocarlo en la posición cunita y era capaz de portearlo y darle teta cada vez que tenía hambre mientras estaba en el fular.
  • Por último y no por eso menos importante, me ha permitido dedicarle más tiempo a Caetano, el usar el fular con Murilo durante sus primeros meses, fue de mucha ayuda para mí porque él dormía mucho más tiempo, se despertaba para tomar teta y luego seguía durmiendo. Esos momentos yo los aprovechaba para jugar y conversar con Caetano, ayudó bastante a que esos primeros meses los celos que él sentía no fueran tan fuertes (porque Caetano tiene celos de Murilo, pero ese es un tema que tocaré en otro post), además que estaba empezando a dejar el pañal y pedía ir al baño más seguido. Ahora que ya está más grande puede esperar un poco para ir al baño y además puedo dejar a Murilo un rato en el piso mientras lo acompaño.
Con mis hermosos.
Con mis hermosos.
Ilustración de The Sassy momma series
Ilustración de The Sassy momma series

Creo que esas son las principales razones por las que prefiero portear antes que usar coche, como mencioné al inicio: no lo odio, pero si lo considero poco práctico para muuuuuuchas de las actividades que realizo. Tampoco digo que no lo use, pero no es parte de mi día a día, no es imprescindible para mí como sí lo es ahora la mochila ergonómica. Yo me adapté muy bien al uso del fular y la mochila, y Caetano en su momento también lo hizo, lo mismo hace ahora Murilo. Muchas mamás dicen que  sus bebés lloraban ni bien los metían en el portabebés y que en el coche van tranquilos, o que prefieren llevar el coche a cargar a un bebé de más de diez kilos porque te maltratas la espalda… Bueno, es cuestión de adaptarse a lo que a uno mejor le va, lo que si es verdad es que esos diez kilos que pesa tu bebé van mejor repartidos en un portabebés ergonómico (ojo! Tiene que ser ergonómico), no es lo mismo cargar diez kilos en bolsas que llevas en ambas manos que cargar diez kilos de tu pequeño en un portabebés. Y además, resulta más práctico también para los papás, porque ellos también pueden portear al igual que mamá, anímense a disfrutar juntos de esta maravillosa aventura del porteo 🙂

Omar, saliendo a comprar con los pequeños... Papá también portea!
Omar, saliendo a comprar con los pequeños… Papá también portea!

Si tienes dudas sobre el porteo y te gustaría conocer algo más sobre los beneficios, puedes visitar los siguientes links: http://redcanguro.org/ Red Canguro

http://www.monitosyrisas.com/ De monitos y risas

Y en Perú tienes a Koalas – Porteo Seguro, también están en facebook, encontrarás información sobre porteo y también cuentan con tienda online en donde podrás adquirir portabebés ergonómicos:

https://www.facebook.com/papaskoalas

https://www.facebook.com/tiendakoalas

Zapatos para bebés: suela blanda o rígida? Déjalos seguir recogiendo impresiones gracias a AMARA

Hoy en día hay mucha más variedad en productos para bebés, ropa, zapatos, accesorios, etc… Pero esta vez quiero centrarme en el tema de zapatos para bebés, he visto una enorme variedad en tiendas, modelos hermosos que dan ganas de comprarlos de inmediato, otros que parecen la versión en miniatura de un zapato para adulto, sin duda se ven bonitos pero… Más allá de lo bonitos o bien hechos que puedan estar, realmente es necesario calzar a nuestros pequeños que todavía no aprendieron a caminar? Qué zapatos uso: suela dura o suela blanda? O será mejor dejarlos descalzos?

Mis hijos y sus primos: descalzos, con zapatitos de cuero suaves y con medias... Para todos los gustos ;)
Mis hijos y sus primos: descalzos, con zapatitos de cuero suaves y con medias… Para todos los gustos 😉

En mi experiencia les puedo contar que es favorable que  los bebés no usen zapatos o que usen unos suaves (así algunos padres opinen lo contrario, por eso digo “mi experiencia”), no optes por unos  de suela dura porque debemos tener en cuenta que durante los primeros meses de vida de nuestros bebés, la exploración es el mecanismo por el cual ellos recogen sus primeras sensaciones y los pies forman parte de esas herramientas que los ayudan a explorar. Primero empiezan observando sus manos y pies con curiosidad, incluso se los llevan a la boca. Cuando empiezan a gatear o aprender a pararse, el tener el pie en contacto con el suelo le permitirá fortalecer su desarrollo muscular y por supuesto le ayudará a que pierda el reflejo de prensión plantar (necesario para aprender a caminar, por eso es que en los controles mensuales de nuestro bebés, los pediatras siempre revisan sus piecitos y cuando sienten que no relajan los dedos, recomiendan hacerles masajes).

Caetano, de paseo con los infaltables zapatitos.
Caetano, de paseo con los infaltables zapatitos.

Con mis hijos, no usé zapatos rígidos, Caetano y Murilo usaron medias, estuvieron descalzos y también usaron unos zapatos de cuero muy suaves que les permitían libertad de movimiento. Contra todo lo que mi familia creía (porque créanme, mi mamá insistía en que le comprará esos famosos zapatos Pibe) y lo que las personas que veían a mis hijos me decían, yo seguí haciendo caso a mi instinto, a las experiencias recogidas y sobretodo: a la comodidad que veía y veo en mis hijos. Además de todo, estos zapatos son duraderos, puedes usarlos tanto en verano como en invierno, son cómodos y su sistema de ajuste es mediante un elástico que no incomoda para nada. Los zapatos que usan mis pequeños, me los trajeron de Europa, aquí en Perú encontré algunos parecidos y si les soy sincera, para mí el cuero no era el mismo, el acabado tampoco y no los veía muy cómodos.

Ideales para los primeros pasos
Con Murilo… Ideales para los primeros pasos

Algunas recomendaciones que debemos valorar para elegir el zapato de nuestros hijos:

  • Los pies han evolucionado para ir descalzos. Ahora solo es necesario aislarlos del suelo y protegerlos de factores ambientales.
  •  El bebé tiene que perder el reflejo de prensión plantar para aprender a andar correctamente. Eso normalmente pasa automáticamente por la estimulación táctil cuando un bebé juega con sus pies o pone el pie en el suelo. Cuanto más estimulo reciba la planta en esos juegos antes desaparece el reflejo.
  •  Al principio el bebé va a cambiar a menudo la forma de desplazarse entre gatear e incorporarse. Para eso, el zapato debe tener una forma ergonómica, es decir, dar libertad de movimiento a la articulación del tobillo. Las botas harían imposible doblar el tobillo para gatear, quitando así al niño las ganas de moverse de forma natural.
  •  Al bebé le ayuda explorar el suelo con sus dedos al dar los primeros pasos. Gran parte de su equilibro viene de la palanca que hace sobre sus pies. Una suela blanda le da más información sobre el estado de sus pies y hace que desarrolle un sentido de equilibrio con más facilidad.
  •  Para andar necesitamos que la punta y los dedos del pie se doblen al dar un paso. Es por eso que la suela tiene que ser suficientemente flexible como para permitir este movimiento fisiológico. Un bebé o un niño no pesan lo suficiente como para doblar gruesas suelas de goma o plástico. Lo ideal sería dejarles andar con calcetines o calzado suela de piel.
  • Cualquier tipo de tacones es absolutamente inadecuado para bebés o niños.

Existe el mito que el pie infantil requiere de un sostén artificial mediante una bota alta con una suela rígida. Si dejamos toda la teoría aparte y nos imaginamos tener que andar en botas de esquí a lo largo de un día ya sabemos que no será ni cómodo ni bueno para nuestros pies.

(Extracto tomado de: http://www.mowgli.es/pie-infantil-sano.html)

Hace un mes, encontré una marca nueva que confecciona este tipo de zapatos, se llama Amara y los zapatos que fabrican son estupendos, de colores vivos y lo mejor es que está diseñada por padres que se dieron cuenta de lo cómodos que son y que además respetan el desarrollo natural de los pies de nuestros pequeños. Pude conversar con Aimara, quien junto con su esposo Andrés resolvieron entregarse a la aventura de ofrecernos un producto aún novedoso en nuestros lares pero con la firme convicción de contribuir con nosotros los padres y orientarnos sobre el beneficio de elegir un calzado que sea respetuoso con el desarrollo natural del pie de nuestros engreídos.

Hola Aimara. Cuéntanos un poco sobre ti.

Soy profesora de yoga y además estoy enfocada en alimentación sana, también soy especialista en bienestar. Tengo una página que se llama Yogalicious y divido mi tiempo entre las clases, la casa y Arael, mi  bebé de 17 meses.

AMARA, me encanta el nombre ¿Por qué lo elegiste?

Amara significa eterno en sánscrito, el sonido me gustaba mucho, me suena pacífico.

Hermosos colores (Foto tomada de la página de FB de Amara)
Hermosos colores (Foto tomada de la página de FB de Amara)

Mi hijo mayor usó zapatos como los de tu línea y ahora Murilo, mi hijo menor, también los usa. A mí me los regalaron y para mí fue una novedad tenerlos, me los trajeron de Europa y quedé maravillada por lo cómodos que son ¿Cómo fue qué nació la idea de crear AMARA? ¿Qué te motivó?

Soy alemana, aunque tengo ya 5 años en Perú y estoy súper integrada, nos fuimos unos meses a Europa, a visitar a la familia y amigos,  aprovechamos para presentar a Arael. Durante el viaje coincidimos con una chica que tenía una bebé, un poquito mayor que Arael (que estaba empezando a gatear), era verano y la niña tenía estos zapatitos de cuero, se ponía de puntitas, gateaba, corría, una maravilla. Entonces buscamos los zapatos para Arael y fueron la mejor compra que pudimos hacer, le protegían los pies del sol, la tierra, arena y al mismo tiempo como es cuero, el pie respira. Durante estos meses ya cambio de zapatitos como 3 ó 4 veces, siempre manteniendo los de cuero. Aprendió a gatear y caminar con ellos, súper conectado, para delante, para atrás, de puntitas, con una seguridad que otros bebés de su edad o mayores no tienen. Volvimos a Lima y siempre preguntaban por los zapatos, que dónde los venden, que por qué los usábamos, que qué bonitos! Así decidimos comenzar a hacerlos, con el refuerzo para el gateo. Y especialmente como un apoyo en Lima, para los bebes de aquí, una ciudad tan alienada y compleja para la vida sana y natural.

Diseño sencillo en hermosos colores (Foto tomada del FB de Amara-Perú)
Diseño sencillo en hermosos colores (Foto tomada del FB de Amara-Perú)

Cuéntame de qué material están hechos los zapatos que produces y qué beneficios para nuestros pequeños tienen ¿qué los hace diferentes de la gran variedad de zapatos para bebés que actualmente existe?

Los zapatos están hechos de cuero en su totalidad y tienen los siguientes beneficios:

– Los zapatos de gateo y Primeros Pasos Amara son la mejor opción para el desarrollo de los pies del bebé, ya que tienen la Suela blanda y antideslizante, son ligeros, flexibles y muy cómodos, permitiendo total libertad de movimiento de los pies y tobillos del bebé, que es lo que recomiendan pediatras y fisioterapeutas.

– Los zapatos de gateo y Primeros Pasos Amara están hechos a mano en Perú. Su sistema de ajuste elástico al tobillo impide que se salgan del pie, o que el bebé se los pueda quitar con mucha facilidad pero no incomoda.

– El calzado de Amara para gatear y caminar permite que los pies del bebé estén en su postura natural, permite que los pies del bebé estén en su postura natural, notando el contacto con el suelo, manteniendo la espalda recta y sin ataduras ni restricciones, por lo que son perfectos para acompañar al bebé en su desarrollo.

Además de ser la mejor opción para el desarrollo de tu bebé los zapatos de cuero Amara son muy bonitos y vienen en colores muy alegres, llaman la atención del bebé y son fáciles de combinar con cualquier ropa! Están disponibles en tallas 17 (aprox. 3-6 meses) hasta 22 (aprox. 18-21 meses).

Tabla de tallas (Foto tomada del FB de la página de Amara-Perú)
Tabla de tallas (Foto tomada del FB de la página de Amara-Perú)

Aquí siempre he escuchado que recomiendan que los bebés cuando empiezan a aprender a caminar, usen zapatos de suela rígida, si es posible tipo botín. Recuerdo que muchas personas me lo decían cuando veían a mi hijo mayor usando los zapatitos suaves, decían que con ese tipo de zapatos no podría pararse firmemente y menos podría aprender a caminar. Yo siempre defendía mi posición argumentando que este tipo de calzado es mejor porque el pequeño tiene más contacto real con el piso y eso contra todo lo que se crea, hace que poco a poco desarrolle un mejor sentido de equilibrio además de no perder la estimulación táctil ¿Crees que es fácil desterrar este “mito”, el de usar zapatos rígidos para aprender a caminar?

Idealmente los niños deberían estar descalzos, es lo mejor para aprender a caminar, es ese el fin de nuestros zapatos, que sigan el proceso lo más naturalmente posible. El cuero al ser súper suave, se adapta al pie como un guante y protege.  Aquí en Lima, la gente no se familiariza con facilidad en temas alternativos y simples. Sin embargo es una parte bonita el educar, pasar información por el bien del bebé y es lo que hacemos, pasar la mayor información posible en general para el bienestar de los bebés.

*Quieres conocer más sobre los beneficios de este calzado, ver colores y tallas disponibles, pues te invito a visitarlos  en su página de facebook:

https://www.facebook.com/amaraperu  Amara-Perú

 

ESTAMOS CRIANDO PERSONAS (NO FUTUROS HOMBRES MACHISTAS)

La idea de escribir este post ha venido rondando mi cabeza hace algunas semanas porque me puse a pensar en qué ejemplo tienen mis hijos y en qué no quiero que se conviertan: en machistas. Tengo dos niños y quiero que se críen como personas, que aprendan que el tener pene o vagina no te limita a ciertas actividades ni te encasilla en otras. Estamos criando personas, personas que serán responsables, que no tendrán vergüenza de mostrar sus sentimientos o de llorar, personas que no creerán que coger una escoba o lavar platos les restará virilidad, personas que sabrán acompañar y apoyar a sus mujeres,  personas que respeten a otras personas y que cuando sea necesario se dejen escuchar firmes y con convicción cuando existan injusticias.

Creo que todo parte del ejemplo, porque ellos nos observan todo el tiempo, pero no hay que forzarlo porque así no servirá, que tus hijos vean y realmente se sientan parte de una familia en donde papá y mamá comparten roles de crianza, de llevar la casa, en donde no se nieguen las muestras de amor (besos, abrazos, caricias, palabras), respeto, confianza, seguridad, apoyo. El ejemplo de ambos será la base de la crianza, por eso quisiera compartir con ustedes algunos puntos que consideré para no criar a mis hijos como machistas:

  • No les enseñes a juzgar por la apariencia o el modo de vestir, no les digas que el color rosado, morado o los colores pastel, son sólo para niñas. Me ha pasado en una ocasión que Caetano iba vestido con una casaca de fondo blanco y manchas de colores en donde predominaban el naranja, rosado, lila, verde agua y amarillo, y un niño de aproximadamente 7 años de edad le preguntó a su mamá si Caetano era niño o niña, su mamá luego de examinar a mi hijo un rato, le respondió que era un niño a lo que su hijo le dijo que no podía ser (Caetano) un niño porque traía una casaca de niña. Pensemos un momento y démonos cuenta que si el niño dijo eso fue porque lo aprendió de alguien y asimiló esa idea: hay colores para niños y colores para niñas. Los niños no vienen con pre-conceptos de “algo”, los asimilan de su entorno y desde ese punto empiezan a discriminar y asociar.
  • En casa, los quehaceres son compartidos. Papá y mamá se ocupan de la limpieza, de cocinar, de ordenar. Si tu pequeño quiere ayudar, no le cortes esa iniciativa, delégale poco a poco pequeñas tareas que pueda cumplir para que se sienta parte del equipo. Piensa que les estás enseñando cosas que serán útiles para él, que lo ayudarán a no ser una persona dependiente o sin iniciativa.

    Omar y Caetano aseando el baño.
    Omar y Caetano aseando el baño.
  • No le digas “los niños no lloran” “mira, la niña te está viendo llorar, qué vergüenza!”. Déjalo que demuestre que también es un ser sensible, que siente ternura, frustración, tristeza o alegría. No lo avergüences frente a un niño o niña, no hagas que sienta que deberá mostrarse rudo y esconderse para que no lo señalen a la primera lágrima. Deja que pueda fluir en él su naturaleza y pueda conectarse con ella.
  • No le prohíbas jugar con muñecas, juegos de té o de cocina, con “juguetes de niñas”. Si en algún momento él coge una muñeca, no creas erróneamente que es porque quizá vive rodeado de muchas mujeres, que no tiene suficientes amiguitos o que está muy engreído por mamá. Los niños tienen juegos de rol, ellos representan el entorno en el que viven, lo que de seguro hace es una representación de la imagen del papá, quien lo cuida, cuida a su familia, ama a su mujer y es feliz cocinando o limpiando porque lo que hace lo hace con amor y por amor a los suyos.
Caetano y su bebé <3
Caetano y su bebé ❤
Caetano jugando a la cocinita, preparando algo delicioso para la Omi y para mí
Caetano jugando a la cocinita, preparando algo delicioso para la Omi y para mí
  • Háblales del respeto, del respeto a las mujeres. Más allá del “a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”, que entienda que las agresiones no son buenas y menos necesarias. Que empiece a tomar conciencia de que NO debe agredir a una mujer y que tampoco tiene por qué permitir agresiones.
  • Enséñale a respetar su cuerpo, explícale cuando llegue el momento que atravesará por cambios y que es normal, que son parte de un proceso de desarrollo. No le infundas temor o vergüenza sobre estos cambios, que se sientan con la libertad de hablarlos también contigo como mamá.
  • Que no sienta que con papá sólo puede hacer “cosas de chicos”. Este punto me viene a la memoria recordando una nota de Carlos Galdós en el semanario Somos, en donde criticaba la actitud de algunos papás que sólo hacían actividades de “chicos” con sus hijos, tales como ir al estadio o ver partidos de fútbol mientras él disfrutaba involucrándose en cada una de las actividades de su hija. Si papá disfruta de cocinar y atender a mamá, que él lo vea y que lo asuma como natural: a papá no sólo le gusta el fútbol, el box o los deportes extremos, a papá también le gusta cocinar y servir a su esposa, a su madre, a sus hermanas.

    Papá preparando el desayuno para nosotros y además porteando ;)
    Papá preparando el desayuno para nosotros y además porteando 😉

Si tuviera una niña, le diría que no por saber cocinar, limpiar o tener hijos está condenada a ser un ama de casa esclavizada y también le diría que el saber hacer esas cosas no implican negarle libertad y un posible estatus de mujer independiente. No, no tienes que mostrarte o pintarte como una mujer que no cocina, no plancha, no limpia, no tiene hijos porque esas son “cosas que quedaron para las mujeres del pasado” o porque la mujer de ahora puede competir de igual a igual con un hombre para sentirte en camino a la realización. No es una competencia de géneros, si eres madre o padre cría personas que sepan lo que es respeto, la consideración, el esfuerzo, la gratitud, que se sientan útiles, que puedan resolver sus problemas y que pidan ayuda cuando la necesiten. Que se sientan con la confianza necesaria de acudir a ti para que los escuches y que se sientan con la seguridad total de ir tras sus convicciones. Si tienes una niña o un niño, no lo críes sólo en base a su género.

Mis pequeños!
Mis pequeños!

Si tienes algún otro punto, me gustaría que lo compartas conmigo…