Para Amara

No quiero que te creas el cuento de que eres única, quiero que realmente lo sientas, que lo sepas. Que sepas que mereces respeto, eres libre, en ti está toda la sabiduría necesaria para avanzar tu camino, para construirlo, no será fácil porque no se trata sólo de que te sientas preparada para recorrerlo; sino, que sepas que todo involucra aprendizaje, construcción, experiencias positivas y negativas y yo, me esforzaré por acompañarte todo lo que sea posible y cuanto sea necesario, pero no avanzaré por ti.

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Crecerás y muchas veces no sabrás cómo actuar, te enfadarás, llorarás, reirás, sentirás miedo, nervios, angustia, frustración, decepción y aunque yo quisiera evitarte momentos de dolor, no podré, no debo interferir. Quiero que crezcas sintiéndote segura para crecer aún más, para abrir y cerras puertas cuando sea necesario, para elegir, para luchar y no callar, para decir no, para vivir… Recuerda quién eres, nadie deberá compararte y hacerte sentir mal, y aunque sé que lo harán, quiero que siempre te quedes con esto: eres única, valiosa, fuerte, irrepetible, con un gran potencial para lograr cosas increíbles, para soñar y construir, para decidir y avanzar, para luchar, para conquistar. Somos testigos de tu perseverancia,  curiosidad y esfuerzo, eres energía pura y junto con tus hermanos son las poderosas razones para seguir construyendo y luchando.

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Ahora estás pequeña aún y yo te escribo estas cortas líneas con el corazón de madre, con todo el amor, con la voz y la fuerza de una mujer que tiene la convicción de estar criando a hombres y mujeres fuertes, de criar a personas que se respeten y respeten. Estamos criando en igualdad, con acompañamiento y seguridad.

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ESTAMOS CRIANDO PERSONAS (NO FUTUROS HOMBRES MACHISTAS)

La idea de escribir este post ha venido rondando mi cabeza hace algunas semanas porque me puse a pensar en qué ejemplo tienen mis hijos y en qué no quiero que se conviertan: en machistas. Tengo dos niños y quiero que se críen como personas, que aprendan que el tener pene o vagina no te limita a ciertas actividades ni te encasilla en otras. Estamos criando personas, personas que serán responsables, que no tendrán vergüenza de mostrar sus sentimientos o de llorar, personas que no creerán que coger una escoba o lavar platos les restará virilidad, personas que sabrán acompañar y apoyar a sus mujeres,  personas que respeten a otras personas y que cuando sea necesario se dejen escuchar firmes y con convicción cuando existan injusticias.

Creo que todo parte del ejemplo, porque ellos nos observan todo el tiempo, pero no hay que forzarlo porque así no servirá, que tus hijos vean y realmente se sientan parte de una familia en donde papá y mamá comparten roles de crianza, de llevar la casa, en donde no se nieguen las muestras de amor (besos, abrazos, caricias, palabras), respeto, confianza, seguridad, apoyo. El ejemplo de ambos será la base de la crianza, por eso quisiera compartir con ustedes algunos puntos que consideré para no criar a mis hijos como machistas:

  • No les enseñes a juzgar por la apariencia o el modo de vestir, no les digas que el color rosado, morado o los colores pastel, son sólo para niñas. Me ha pasado en una ocasión que Caetano iba vestido con una casaca de fondo blanco y manchas de colores en donde predominaban el naranja, rosado, lila, verde agua y amarillo, y un niño de aproximadamente 7 años de edad le preguntó a su mamá si Caetano era niño o niña, su mamá luego de examinar a mi hijo un rato, le respondió que era un niño a lo que su hijo le dijo que no podía ser (Caetano) un niño porque traía una casaca de niña. Pensemos un momento y démonos cuenta que si el niño dijo eso fue porque lo aprendió de alguien y asimiló esa idea: hay colores para niños y colores para niñas. Los niños no vienen con pre-conceptos de “algo”, los asimilan de su entorno y desde ese punto empiezan a discriminar y asociar.
  • En casa, los quehaceres son compartidos. Papá y mamá se ocupan de la limpieza, de cocinar, de ordenar. Si tu pequeño quiere ayudar, no le cortes esa iniciativa, delégale poco a poco pequeñas tareas que pueda cumplir para que se sienta parte del equipo. Piensa que les estás enseñando cosas que serán útiles para él, que lo ayudarán a no ser una persona dependiente o sin iniciativa.

    Omar y Caetano aseando el baño.
    Omar y Caetano aseando el baño.
  • No le digas “los niños no lloran” “mira, la niña te está viendo llorar, qué vergüenza!”. Déjalo que demuestre que también es un ser sensible, que siente ternura, frustración, tristeza o alegría. No lo avergüences frente a un niño o niña, no hagas que sienta que deberá mostrarse rudo y esconderse para que no lo señalen a la primera lágrima. Deja que pueda fluir en él su naturaleza y pueda conectarse con ella.
  • No le prohíbas jugar con muñecas, juegos de té o de cocina, con “juguetes de niñas”. Si en algún momento él coge una muñeca, no creas erróneamente que es porque quizá vive rodeado de muchas mujeres, que no tiene suficientes amiguitos o que está muy engreído por mamá. Los niños tienen juegos de rol, ellos representan el entorno en el que viven, lo que de seguro hace es una representación de la imagen del papá, quien lo cuida, cuida a su familia, ama a su mujer y es feliz cocinando o limpiando porque lo que hace lo hace con amor y por amor a los suyos.
Caetano y su bebé <3
Caetano y su bebé ❤
Caetano jugando a la cocinita, preparando algo delicioso para la Omi y para mí
Caetano jugando a la cocinita, preparando algo delicioso para la Omi y para mí
  • Háblales del respeto, del respeto a las mujeres. Más allá del “a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”, que entienda que las agresiones no son buenas y menos necesarias. Que empiece a tomar conciencia de que NO debe agredir a una mujer y que tampoco tiene por qué permitir agresiones.
  • Enséñale a respetar su cuerpo, explícale cuando llegue el momento que atravesará por cambios y que es normal, que son parte de un proceso de desarrollo. No le infundas temor o vergüenza sobre estos cambios, que se sientan con la libertad de hablarlos también contigo como mamá.
  • Que no sienta que con papá sólo puede hacer “cosas de chicos”. Este punto me viene a la memoria recordando una nota de Carlos Galdós en el semanario Somos, en donde criticaba la actitud de algunos papás que sólo hacían actividades de “chicos” con sus hijos, tales como ir al estadio o ver partidos de fútbol mientras él disfrutaba involucrándose en cada una de las actividades de su hija. Si papá disfruta de cocinar y atender a mamá, que él lo vea y que lo asuma como natural: a papá no sólo le gusta el fútbol, el box o los deportes extremos, a papá también le gusta cocinar y servir a su esposa, a su madre, a sus hermanas.

    Papá preparando el desayuno para nosotros y además porteando ;)
    Papá preparando el desayuno para nosotros y además porteando 😉

Si tuviera una niña, le diría que no por saber cocinar, limpiar o tener hijos está condenada a ser un ama de casa esclavizada y también le diría que el saber hacer esas cosas no implican negarle libertad y un posible estatus de mujer independiente. No, no tienes que mostrarte o pintarte como una mujer que no cocina, no plancha, no limpia, no tiene hijos porque esas son “cosas que quedaron para las mujeres del pasado” o porque la mujer de ahora puede competir de igual a igual con un hombre para sentirte en camino a la realización. No es una competencia de géneros, si eres madre o padre cría personas que sepan lo que es respeto, la consideración, el esfuerzo, la gratitud, que se sientan útiles, que puedan resolver sus problemas y que pidan ayuda cuando la necesiten. Que se sientan con la confianza necesaria de acudir a ti para que los escuches y que se sientan con la seguridad total de ir tras sus convicciones. Si tienes una niña o un niño, no lo críes sólo en base a su género.

Mis pequeños!
Mis pequeños!

Si tienes algún otro punto, me gustaría que lo compartas conmigo…

Para Caetano, para Murilo…

Cuando mis hijos duermen, me tomo un momento a solas para poder escribir, trato de que no se me escapen las palabras exactas que vienen a mi mente mientras estoy con ellos, en ocasiones lo logro y en otras, las palabras vuelan o simplemente toman forma, se convierten en acciones y creo que eso es más maravilloso, así sé que mis palabras perdurarán en el tiempo y en los corazones de los míos.

Quiero compartir un pequeño escrito que nació hace un momento, entre la teta, la cama y la computadora.

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Pintura de Katie M. Berggren.

Pequeñito de miel

Tibio aroma, acurrúcate en mi pecho,

alientito dulce, susúrrame cerquita,

suave piel, acaríciame tiernamente.

tierno quejido, cántame bajito.

 

Pequeño corazón, danza junto al mío,

revolotea alegre en mi pecho,

soñemos juntos, quédate cerquita,

te lleno de besos, me miras tiernamente,

sonríes de puro amor y te confieso bajito:

 

Eres mi pequeñito de tierno aroma, dulce piel,

de tibio aliento, suave quejido.

Eres el pequeño gran habitante de nuestro universo,

Eres lo que más amo, protejo y por quien creo…

Eres la luz por quien suspira la vida enamorada.

(Dessiree 30/12/2014)

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Ilustración de Almudena Del Mazo

Si me sobrara un poco de tiempo…

Cuando pienso en el tiempo que compartimos juntos, me asaltan las dudas de si es suficiente el cómo y qué les doy a mis hijos. Pero luego los contemplo: alegres, tan llenos de luz, sueños, amor, esperanza… Tan llenos de vida! Y se vienen abajo todos esos pensamientos ambiguos y sin fundamento, aunque la mayoría de veces llegue a la conclusión de que me gustaría tener un poco más de tiempo o que me sobrara algo, tantito al menos para seguir haciendo las cosas que me hacen felices.

Y esas cosas que me hacen felices las encuentro en mi familia, en mis hijos, en sus miradas, caricias, besos, palabras… Por eso, es que a veces desearía que me sobrara un poco de tiempo.

Ilustración de Emma Gascó
Ilustración de Emma Gascó

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a poder seguir contemplándolos sin que perciban mi presencia.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir contando historias, inventando mundos y pintando universos junto a ustedes.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir compartiendo risas y pasitos traviesos por la casa.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a  seguir construyendo, cimentando nuestra vida juntos.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir tejiendo sueños junto a ustedes para que no se nos acaben nunca.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir  abrazándolos, a tenerlos cerquita mío, a sentir su tibio aroma y disfrutar de la melodía compuesta por nuestros corazones.

Ilustración de Toya Castillo
Ilustración de Toya Castillo

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir cantando, componiendo letras y ritmos para cada objeto, para cada momento, para cada acontecimiento.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir avanzando, caminando juntos tomados de la mano, sin soltar ni dejar de lado a la esperanza.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir coleccionando sus besos, sus caricias, sus risas, sus voces.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir dejando mi corazón abierto, para que siga llenándose del inmenso amor que me dan ustedes.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir aprendiendo, de mis aciertos y tropiezos, de mi paciencia e impaciencia.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir acompañándolos, a cuidarlos, a protegerlos.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir luchando por lo que creemos, a seguir exigiendo respeto y a seguir callando voces cargadas de negatividad.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría a seguir amándolos sin límites.

Si me sobrara un poco de tiempo, lo dedicaría sin lugar a dudas a estar con ustedes, mis amores.

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