Semana 37 de embarazo: el terror de papá :P

Y después de algunos meses vuelvo a escribir, casi casi a puertas de que nazca nuestra bebé . Ahora que Dessi entró a la semana 37 (en realidad ya tiene casi 38) debo confesar que  no dejo de pensar en el momento en que nuestra pequeña nazca, me invadió el temor de saber que ella se queda sola en casa con los pequeños y que si los dolores, contracciones llegan justo cuando  yo no me encuentre en casa ella tenga que hacer llamadas de coordinación, tomar a los pequeños y partir hacia la clínica… Y si los dolores aparecen mientras Caetano está en el colegio? Entonces Dessi tendrá que ir con Murilo, coordinar quien recoge a Caetano y quien le da el alcance en la clínica, y si nos cogen las contracciones en la madrugada? Tendremos que partir con los pequeños, hacer llamadas… Ya no es tan sencillo como movilizarte con un sólo pequeño. Me invadió el temor también porque caí en la cuenta que pronto tendremos a tres pequeños que cuidar, seré papá otra vez y ahora de una pequeña… Cuántas cosas cambiarán?

Ilustración de Pascal Campion
Pintura de K. M. Berggren

Cada vez que Dessi entra al baño no hago más que esperar a que salga y verla para saber que todavía no hay ninguna novedad, ahora ella ya se siente mucho más cansada, con menos disposición para levantarse temprano, ya no está tan activa como antes aunque ella se empeñe en mostrar lo contrario. Sé que se cansa más al andar y que es difícil que pueda parar y tomarse un descanso, los pequeños no la dejarían y es que ellos todavía no asimilan todo lo que está pasando a su alrededor y que muchas cosas cambiarán, que mamá pronto tendrá a la bebé, que ambas necesitarán descanso y que nosotros seremos por unos días un equipo de tres chicos, que también necesitaremos ayuda y felizmente contaremos con esa ayuda. También me invade el temor de no saber cómo reaccionarán los pequeños, quien sentirá más celos, estamos en una etapa de rabietas por parte de Caetano y Murilo, cada una motivada por diferentes factores, en el caso de Caetano estamos trabajando para que asuma ciertas pequeñas responsabilidades e inculcarle poco a poco hábitos, también seguimos trabajando con él lo que concierne a los celos y los límites. Con Murilo, las rabietas son más sencillas de manejar, aunque a veces si nos agobia porque él recién está empezando a comunicarse mejor y es aún difícil comunicarnos claramente y saber exactamente  qué es lo que le pasa, pero la gran mayoría de veces, sus rabietas obedecen a una frustración por no poder hacer algo él solo.

Pintura de K M Berggren
Pintura de K M Berggren

Cuándo llegará la pequeñita? Todos estamos a la expectativa, atentos, con ansias por querer conocerla, por verla de cerquita y tomarla en nuestros brazos. Yo estoy ansioso por verla correr junto con sus hermanos a darme el encuentro y por escucharla llamarme “papá!”, por hacerla reír, por dormir junto a ella, por cargarla y llenarla de besos. Cuando pienso en eso los temores se alejan y los sueños e ilusiones se hacen más grandes… Seguro que cuando lleguemos a la semana 38 mi ansiedad será mayor y la de Dessi también, trataremos de que no nos agobie el pensar en “cómo haremos? podremos con tres pequeños?” Trataré de que mi terror no llegue a quitarme la calma y paciencia que debo tener ahora por y para nosotros, pensaré en la maravillosa nueva aventura que protagonizaremos, llena de escenas y ambientes nuevos, llena de descubrimientos, de aprendizaje, llena de más vida, es en eso en lo que quiero enfocarme ahora… Ya casi está todo listo, te esperamos pequeñita, te esperamos con el corazón, el alma y la vida dispuestos a recibirte.

Omar

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Pintura de K. M. Berggren
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Semana 36 de embarazo: pequeñita… Ya vienes?

Desde que cumplí 36 semanas de embarazo el domingo pasado, he sentido un bajón tremendo de energías y si continuo con mis actividades normales es porque tengo que hacerlas, con dos pequeños y una panza es casi imposible parar. Me he sentido rara estos últimos días, más pesada, ya empecé a caminar como pato, mi genio está peor que antes, tengo menos paciencia y me muestro más ansiosa, camino mucho más rápido de lo habitual porque inconscientemente me he creado una carrera contra el tiempo.

Ilustración tomada de internet
Ilustración tomada de internet

No he terminado de alistar mi maleta para cuando llegue el momento de ir a la clínica, digamos que la tengo un 90% lista y me da una flojera tremenda volverla a revisar y terminarla, tampoco tengo lista la maleta de los pequeños para cuando esté yo ausente porque lo más probable es que nos vayamos todos a casa de mis suegros para que puedan darle una mano a Omar con los chicos y a mí en cuanto me den el alta. Además de todo, ya he empezado a sentirme un poco más torpe y me olvidó de algunas cosas, lo único que quisiera en estos momentos es poder echarme en la cama y descansar todo lo que necesite y en cuanto me decido a hacerlo inmediatamente tengo a dos pequeños brincando a mi alrededor, tirándose uno encima del otro o preguntándome una y mil cosas y me cuesta levantarme de la cama, así que al final opto por quedarme echada y rodearme de almohadas por si a alguno se le lanzarse encima mío y rogar por que con algo de suerte luego de la descarga de energías se queden haciendo siesta junto conmigo.

Anoche tuve unas ligeras contracciones y seguidas, estuve incómoda y preocupada porque tengo 36 semanas y no quisiera que la pequeña se adelantara, el pensar esto hizo que mi cerebro se activara de nuevo y cayera en la cuenta que faltan algunas cosas que tengo que hacer, por eso ahora mientras escribo he metido la ropa a lavar y Caetano no ha querido ir a estudiar, lo que me facilita un poco las cosas porque ya no tuve que correr con alistarlo ni con la lonchera para el nido y ya no tengo apuro en salir a recogerlo o preparar el almuerzo, así que hoy sería un día un poco más calmado. Aunque sigo dando de lactar a Murilo, he sentido que ya en algunas ocasiones me incomoda, sobre todo cuando Murilo toma teta por tiempos un poco largos y siento ligeras contracciones o la pequeña empieza a moverse demasiado. No he pensado en destetarlo y creo que él tampoco, aún me pide teta cada vez que quiere, la producción ha disminuido mucho pero él igual pide tetita, ya no se duerme con la teta todas las noches y la mayoría de veces duerme de corrido, no sé si eso cambie cuando nazca su hermanita, por ahora prefiero no lanzarme a hacer suposiciones y menos imaginar las situaciones porque me estresaría más, prefiero que las cosas se vayan dando solas, sin presiones ni suposiciones.

Pareciera que los pequeños ya presienten que el momento está cercano porque nos ponen en situaciones en que debemos tener bastante paciencia, comunicación y empatía con ellos. Murilo ha empezado a querer hacer todo por si mismo, se frustra con mayor facilidad, tiene cero paciencia, estalla, me pide que lo cargue constantemente, quiere algo y al instante ya no lo quiere y Caetano, no quiere que Murilo coja los juguetes, lo saca del cuarto, le cierra el paso, no quiere que repita lo que él dice, ni que cante o que corra más rápido que él… En fin! espero que sea solo una etapa y que poco a poco todo se torne un poco más calmo, todos nos sentimos ansiosos ahora y creo que yo soy quien transmito más esa ansiedad, ellos lo notan y se estresan. Lo que me alivia es saber que Omar y yo somos un equipo y que ambos asumimos las responsabilidades, aunque claro, en mi cerebro a veces está el que “no creo que haga la cosas como yo” y trato de entender que cada uno tiene su manera de hacer las cosas.

Estas últimas semanas se me están haciendo eterrrrrrnaaaaasssss, necesito parar un rato, concentrarme y relajarme aunque sea sólo un día, nuestro día a día se pone más intenso y hago oídos sordos a todos los que me dicen: “Y ahora? Cómo harás cuando nazca la bebé? Podrás con los tres?”. Es que no se trata de una competencia, ni de que yo me crea súper mamá o que Omar sea el súper papá, claro que podemos perfectamente criar a tres niños, claro que podemos amarlos y cuidarlos, claro que podemos tener tiempo para ellos y para nosotros a pesar de lo que muchos crean. Aunque a veces sintamos que la paciencia se nos agota, el verlos creciendo contentos nos da mucha más fuerza para seguir y continuar firme en nuestras convicciones.

Así que pequeñita, ya casi entramos a la semana 37, falta poco para poder tenerte en nuestros brazos, estamos ansiosos, contentos, llenos de emociones y de infinito amor. Ya estamos en la recta final y sé que también estás ansiosa por conocernos y a todo lo que nos rodea, sólo un poco de paciencia, calma… Nuestra cita ya llegará ♥

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