Conversando con nuestros pequeños: la importancia de enseñarles a hacer respetar su cuerpo.

Considero que es necesario hablar sobre este punto. No soy psicóloga infantil, no tengo estudios en el tema, no soy experta. Soy mamá de dos pequeños a los que estoy criando con mucho amor, respeto y apego, disfruto viéndolos crecer día a día, además de disfrutar del otro pequeñit@ que muy pronto estará con nosotros.

No recuerdo si es que en algún momento mis padres me hablaron de la importancia de cuidar y hacer respetar mi cuerpo, así que no sabía cómo y en qué momento hacerlo con mi hijo mayor. La verdad es que si es un tema que me preocupa porque siento que estamos viviendo en un mundo cada vez más violento, más agresivo, con menos respeto, con menos consideración. No viene al caso preguntar por qué, ya que no terminaría de responderme o buscar respuestas, lo que si puedo y podemos hacer nosotros como padres es hablar con nuestros hijos, hacer que la comunicación entre nosotros no se pierda.

Tenemos que conversar con ellos acerca del respeto y de la importancia de querer y cuidar su cuerpo, de protegerlo, de aceptarlo, de no permitir que lo dañen y que nos fuercen a hacer cosas que no queremos. No reprimirlos, ni reprimir estos temas, enseñarles que su cuerpo cumple una función y que por eso es importante que lo cuiden. No sé si quizá he tocado bien el tema con mi hijo de tres años, pero le he explicado que su cuerpo no es un juguete a disposición de cualquiera y que no tienen por qué tocarlo-acariciarlo, ni golpearlo, ni empujarlo, jalarlo, ni nada; al  igual que él también tiene que respetar el cuerpo de los demás. Tiene el derecho a decir “NO”.

Ilustración de Amélie Graux
Ilustración de Amélie Graux

Quizá crean que es un poco prematuro hablar sobre estas cosas con un niño pequeño, pero como les dije líneas anteriores: El mundo, la sociedad está cada vez más violenta, que es mejor detenernos un momento para hablar con nuestros hijos y es obvio que nosotros también tenemos que predicar con el ejemplo desde las cosas más simples y que te parezcan que están de más. Cómo pretendes hablarle a tu hijo de respeto si es que estás acostumbrado a cruzar las pistas mientras para ti el semáforo está en luz roja? Cómo pretendes hablarle a tu hijo de respeto si vas a la bodega a comprar y por más que no haya una cola, te plantas delante de quien sabes ha estado esperando antes que tú ser atendido? Cómo pretendes hablarle a tu hijo de respeto si gritas, si no escuchas sus argumentos? Cómo pretendes hablarle a tu hijo del respeto hacia él, hacia su cuerpo, si lo golpeas…

Y así podría pasarme enumerando un sinfín de situaciones que podrían parecer ridículas o sin importancia pero que implican respeto. La enseñanza viene principalmente de casa, es el primer lugar de donde tu hijo recoge sus primeras impresiones, aunque no todo el tiempo hables dirigiéndote a ellos, debes saber que te observan y van recogiendo información.

¿Cómo hablarle a tu hijo acerca del respeto hacia su cuerpo? Puede resultar un poco difícil abordar este tema con niños pequeños, pero podemos transmitirles los siguientes mensajes:

– Dile que su cuerpo no es un juguete que pueda ser manipulado al antojo de cualquiera (incluye a los familiares también), que tiene que cuidarlo, amarlo, protegerlo del daño.

– Precísale además, que no tienen por qué tocar su cuerpo para explorarlo, que hay partes del cuerpo sensibles y otras que son tan suyas como los genitales y que papá y mamá pueden tocarlos cuando tienen que asearlo y que si es necesario, dile también que el médico puede revisarlo pero siempre con la presencia de mamá, papá.

– Dile también que tiene que respetar el cuerpo de los demás, que así como él lo cuida y no deja que lo toquen para golpearlo, jalonearlo, etc, los demás también lo hacen (cuidan su cuerpo).

– Tu pequeño no está en la obligación de besar o abrazar a alguien si es que no lo desea, entendamos que las muestras de cariño no tienen por qué ser forzadas, son actos que se dan de manera natural. No te sientas mal si tu pequeño no quiere “saludar con un beso” a algún amigo tuyo, pariente o a alguien que ve por primera vez. No les quites el derecho a decir “no”.

– Si tu niñ@ está en la fase de explorar su cuerpo, no lo reprimas, ni le fijes esa actitud. No lo regañes por un acto natural, no lo asustes diciéndole que eso no se hace, ni veas con malicia lo que está haciendo. A veces no sabemos cómo actuar y de entrada tomamos una actitud represiva y acusadora, seamos delicados para abordar el tema y no los avergoncemos.

– Recálcale que si alguien lo toca, acaricia partes de su cuerpo, es necesario que te lo cuente (así sea un empujón), que mamá y papá siempre estarán dispuestos a escucharlo y que no permitirán que los lastimen. Transmitámosles confianza, seguridad, nunca está de más decirles que los amamos y que por eso siempre estaremos atentos a escucharlos.

Ilustración de Pascal Campion.
Ilustración de Pascal Campion.

También es necesario considerar el entorno próximo en el que vivimos, muchas veces nos preguntamos: Y de dónde aprendió eso? Valoremos entre otras cosas:

– Si tienes tele, los tipos de programas que ves. Muchas veces las padres o las personas que están al cuidado de los niños, sintonizan la novela o el programa de moda o cualquier otro que no sea apto para público infantil sin reparar que el pequeño está también siendo bombardeado por lo que los adultos ven.

– Además de la tele, también es bueno observar y sobre todo conocer quienes juegan nuestros pequeños, conocer a las amistades que empieza a hacer, a los familiares.

– Y no sólo reparar en lo que ves en la tele; sino también, en lo que lees o escuchas. Me ha tocado ver a niños con sus papás leyendo algún tipo de prensa basura, o escuchando las canciones de moda con letras en doble sentido o altamente explícitas mientras los pequeños van bailando y coreando también.

Te puedo parecer exagerada, estás en tu derecho, yo sólo te pediré que trates de reparar en esos puntos un minuto y que el cansancio, el estrés, las distintas ocupaciones no te quiten un segundo para escuchar con atención a tu hijo.Haz que los momentos de disfrute y conexión sean mayores.

Si tienes algo más que agregar o comentar, me gustaría que lo compartieras con nosotros.

(Gracias a Lorena, mi suegra, por escucharme y orientarme respecto al tema).

Ilustración de Anna Abramskaya.
Ilustración de Anna Abramskaya.
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