¿Porteo matutino? Sí! De todos los días!

El día de ayer (sábado) fue algo diferente comparado a nuestros sábados habituales, normalmente Omar trabaja de lunes a viernes; sin embargo, ayer tenía unos asuntos pendientes que tratar en la mañana, por lo que tuvo que salir temprano. El día anterior los chicos y yo la pasamos en casa de mis suegros y Caetano quiso quedarse a dormir con ellos, entonces la mañana del sábado fue como las de lunes a viernes pero sin el trote de ir al colegio, preparar lonchera e ir al colegio nuevamente a recoger a Caetano. Luego que Omar se fuera, Amara, Murilo y yo nos levantamos (7 am.) e inmediatamente comenzamos con las actividades cotidianas, con nuestro día a día, porque para los niños pequeños aún no hay distinción de los días de la semana.

Lo primero que hace Murilo al levantarse es pedir algo para comer, por lo que tuve que prepararnos el desayuno, al terminar de desayunar, recojo el servicio, limpio la mesa, barro, luego recién puedo terminar de vestirnos. Aprovecho en hacer nuestra cama mientras Amara y Murilo  se distraen un rato jugando, hasta que al cabo de unos minutos… Amara entra gateando a buscarme y yo sé que ya es la hora de su siesta matutina (9: 15 am aproximadamente). Entonces, es el momento de buscar el amado fular y usarlo, bendito porteo! Me ha aliviado muchísimo desde hace casi cinco años, pero nuestra actividad se volvió más intensa desde hace casi tres años, desde que nació Murilo, porque necesitaba atender a mis dos pequeños y hacer cosas en casa.

Algunas personas creen que las mamás que no trabajan fuera de casa, se la pasan bastante tiempo relajadas, como si ser ama de casa, mamá a tiempo completo no demandara esfuerzo, dedicación, desgaste de energías. No, no me estoy quejando de la elección que he tomado, porque siento que he ganado mucho, no he perdido tiempo, no me he sacrificado. Otras personas se “compadecen” porque no tienes una “ayudadita” extra y te miran y escuchan asombrados cuando les respondes que “Sí! Todos son mis hijos”, “No, no tengo una persona que me ayude… Mi esposo y yo nos hemos organizado, llevamos todo juntos”, “Yo elegí quedarme en casa y cuidar de mis hijos”, “Claro! Claro que trabajo, en casa, desde casa”, “Sí, me siento cansada… ¿Es normal, no? Soy un ser humano, no confundas el cansancio con frustración”. Son sólo algunas respuestas que me ha tocado dar, a veces prefiero no responder. Mientras me ponía a Amara a la espalda, se me cruzó la idea de tomar algunas fotos y retratar parte de mi mañana con los dos pequeños. Aquí el pequeño resultado:

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Con Amara ya en el fular, continuo con las cosas de casa: barrer el cuarto de los pequeños.
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Lavando las cosas que utilizamos en el desayuno
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Ahora sí, me puedo lavar la cara.
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Creo que no me vendría mal peinarme…
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A peinarse! Amara empezó a quedarse dormida.
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Nos lavamos los dientes.
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Se durmió!
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Cocinaré algo rápido, la verdad es que no quiero complicarme mucho la mañana.
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Continuaré ordenando, el cuarto de los chicos es siempre como un campo de batalla.
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Sentí que su cabeza no estaba bien sostenida, así que me ayudé con un pañuelo para que no cayera.
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A veces puedo avanzar con cosas de mi trabajo. Además del trabajo en casa, trabajo desde casa… Es mi pequeño emprendimiento.
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Ella despertó y parece que no de muy buen humor.
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Eso es lo primero que la calma al despertar.
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Parece que ya andamos de mejor humor 🙂 Murilo se nos suma.
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Ella no había quedado del todo satisfecha, Murilo y yo jugamos a las muecas.
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Murilo me pide que le ponga los zapatos para salir a la calle.
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Murilo se distrajo, fue a coger un juguete mientras Amara y yo jugamos un rato también.
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Ahora jugamos los tres.
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Y mientras ellos juegan un rato, yo aprovecho para terminar de alistarme y luego saldremos un rato a pasear antes de la hora del almuerzo.

Transcurrieron unas tres horas desde que puse a Amara en el fular y básicamente eso es lo que hago mientras la tengo porteada. No pienso que ella se haya acostumbrado a los brazos, nosotros creemos que ella los necesita, que se siente segura, cómoda, yo puedo atender las necesidades más básicas de mis pequeños, nos entretenemos, pasamos tiempo juntos, compartimos. Que es un trabajo duro, sin remuneración económica, demanda mucha atención y te agotas, pero increíblemente al final del día, no puedes más que sentirte contento y maravillado por cada nueva aventura diaria vivida. Esta es una pequeña demostración de mi día a día…

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Porque prefiero usar un portabebé antes que un cochecito

Empiezo a escribir este post haciendo la aclaración que no soy asesora de porteo y que no odio los cochecitos para bebés, tengo uno al que le doy uso sólo cuando sé que compraré más cosas de las que puedo cargar con una mano, ya que con la otra cojo a Caetano mientras que Murilo va en la mochila ergonómica, o cuando salimos los cuatro juntos  a dar una vuelta máximo a 10 cuadras de la casa y a veces Caetano termina cansado de caminar y correr. Sinceramente prefiero usar un fular o mochila a usar un cochecito, Caetano cuando era más pequeño se sentía más cómodo en el fular que en el coche y ahora  puedo comprobar con esta segunda experiencia de portear a un hijo, que es la mejor opción, al menos para mí lo es. El porteo ha sido una pieza clave desde que nació Murilo para poder organizarme mejor en casa y no dejar de atender a Caetano. Si aún no te animaste a dejar tu cochecito y probar usar un fular, bandolera, mochila o mei tai, te cuento algunas de las cosas que puedo hacer gracias al porteo, por qué prefiero portear antes que  usar el cochecito:

  • Uno de los mejores beneficios que me brinda el porteo es que puedo mantener el contacto con mi bebé, Caetano se sentía mucho más seguro cuando iba en el fular, lloraba menos y descansaba tranquilamente. Murilo, ha sido mucho más porteado que Caetano y siento que ese vínculo de conexión es bastante fuerte, a pesar de todo lo que crean, el portearlos no los malacostumbra a los brazos. Puedo conversar y saber que me está escuchando atentamente, puedo darle un besito y sentir su olorcito sin necesidad de detenerme y agacharme para hacerlo.
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Con Murilo paseando
Con Caetano cuando era un bebé, regresando de un paseo.
Con Caetano cuando era un bebé, regresando de un paseo.
  • Definitivamente es incómodo subir tu coche al transporte público (qué alguien me diga lo contrario y no le creeré -en serio-), si cuando ibas sólo con un pequeño a tomar el bus y ya te parecía aparatoso plegar el coche, pedir ayuda para que te ayuden a subirlo y luego subir tú con tu bebé en brazos al bus, imagínate subir con dos pequeños a un bus y encima cargar con el cochecito. Soy una mamá que usa  el transporte público, me movilizo en horarios en donde no haya mucho tráfico y los buses no pasen repletos de gente. He sido testigo de ver cómo muchas madres y parejas subían a los buses cargando con sus cochecitos y sus pequeños, realmente se notaba que no era práctico llevar un coche, además que éste muchas veces es colocado en un lugar donde obstruye el paso e incomoda a los papás cuando viajan. Es  menos apropiado aún si las  mamás  se movilizan sin alguna persona que pueda ayudarlas y van no sólo con el bebé; sino también, hasta con dos o tres niños. Sin lugar a duda, no cambio por nada el tener mis brazos y manos libres para poder subir  tranquilamente al bus con mis dos pequeños.
  • Las actividades de casa, ya sean cocinar, limpiar y lavar, se me hacen mucho más fáciles cuando tengo a Murilo porteado porque si lo dejará en el cochecito, estaría tranquilo sólo un momento y yo tendría que interrumpir mis actividades bastante seguido ya sea alcanzándole algún juguete o meciéndolo. Con Murilo porteado puedo cocinar tranquilamente, barrer, lavar platos, poner ropa a lavar, trapear sin dejar de tener contacto con él y si es que por alguna razón que no sea tomar teta empieza a inquietarse, bailo, pongo música mientras se va relajando y calmando. Ojo! Siempre es importante considerar algunas normas de seguridad cuando cocinas con un bebé porteado: cuidado con las hornillas, con los objetos filosos, con cosas que puedan estar a su alcance, con que pateen cosas con sus pies. A Omar también le ayuda mucho portear dentro de casa, así me ayuda con las cosas de la casa.
Omar porteando a Murilo, limpiando la mesa con ayuda de Caetano.
Omar porteando a Murilo, limpiando la mesa con ayuda de Caetano.
  • Las siestas para Murilo, en definitiva, son más placenteras si sabe que está conmigo,  muchas veces me he acostado a darle teta para que haga siesta y cuando se ha quedado dormido, me he levantado para continuar con mis actividades, la gran mayoría de veces (95%) a los diez minutos, Murilo se ha despertado llorando y desconcertado de no verme a su lado. Con Caetano tenía la facilidad de poder quedarme a su lado descansando también a la hora de la siesta, esos lujos ya no regresan si tienes a dos pequeños en casa y no cuentas con ayuda extra, al menos de lunes a viernes porque los sábados y domingos que Omar está en casa, puedo entregarme a ese placer de dormir una siesta de una hora (o dos!!) ya que tengo la tranquilidad de que él atenderá a Caetano y se ocupará de algunas cosas en casa.
Murilo haciendo siesta
Murilo haciendo siesta
  • Si vas a visitar a algún familiar y/o amig@ y quizá viva en un edificio de cuatro pisos, que no incluye ascensor, será incómodo cargar a tu bebé y subir el coche, imagínate que no haya alguien para ayudarte, te bajaste del bus o taxi, llegaste al edificio y cómo haces para subir el coche mientras cargas a tu bebé? O llamas por teléfono a la persona que fuiste a visitar para que baje a ayudarte o subes tú primero con el bebé y luego regresas a subir el coche, sea cual sea la forma, es menos práctico usar un coche, te ahorrarías tiempo y evitarías la incomodidad si tu pequeño estuviera en su portabebé. Escribo este punto porque mi suegra vive en un edificio de cuatro pisos y no me imagino qué haría si no usara un portabebé, ya que algunas veces que he ido era hora de almuerzo y la persona encargada de cuidar la entrada (evidentemente y cómo tiene que ser) se encontraba almorzando.
  • Si vives en un edificio (en un segundo, tercer, cuarto o hasta décimo piso) con ascensor y éste o éstos se malogran, cómo bajas o subes el cochecito? Si tienes planeado salir a pasear o comprar y te das cuenta que el ascensor no funciona o se encuentra en revisión por mantenimiento, no te queda otra opción que bajar escaleras con tu bebé en brazos y tu bolso colgado o si regresaste del paseo o las compras y te encontraste con la sorpresa de que los ascensores no están disponibles, tendrás que quizá dejar el cochecito en la recepción o pedir ayuda para que lo suban mientras subes las escaleras llevando a tu bebé en brazos. Me pasó que de pronto tenía que salir y me doy con la sorpresa de que los ascensores se encontraban en mantenimiento, tuve que bajar nueve pisos pero  fue más sencillo  al tener a Murilo porteado en la mochila, lo que si me dio pena fue que Caetano también se sopló el tener que bajar los nueve pisos, pero los hicimos parando de rato en rato para que descansara un poco.
  • Si vas de compras al supermercado o a alguna tienda por departamento, a veces los pasillos no están diseñados para la afluencia de cochecitos en el lugar, menos si decides ir a comprar en fechas festivas. Voy una o dos veces por mes a hacer compras al supermercado, a los centros comerciales voy muy poco (poquísimo en realidad) y otra vez más he observado cómo es que las mamás trataban de poder pasar con su cochecito entre la gente que se encontraba en el supermercado mientras algunas de las cosas que compraban se chorreaban del cochecito, si vas al supermercado y no te ocurre esto, entonces cuéntame cómo haces. En las tiendas por departamento es lo mismo, yo creo que de verdad esos lugares no están diseñados para llevar cochecitos, los pasillos son demasiado estrechos, están cargados con productos, hay colas en las cajas y si vas en fechas festivas… Es peor, mucha gente, ambiente cargado, gente ansiosa por comprar, vestidores con colas para entrar, etc. y a todo esto súmale que muchas veces los bebés se estresan en esos lugares. Mis hijos no han aguantado mucho tiempo estar metidos en una de esas tiendas por lo que he optado por dejar de ir a comprar en tiendas de centros comerciales o galerías. Ah! Me olvidaba que algunas veces los ascensores van llenos y tienes que esperar a que no suba tanta gente en ellos para poder entrar con el coche.

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  • Me ha permitido los primeros meses dar teta cómodamente y seguir haciendo cosas, con Caetano no pude hacer esto porque no leí suficiente información al respecto y no vi tutoriales , con Murilo fue diferente, busqué videos, aprendí a colocarlo en la posición cunita y era capaz de portearlo y darle teta cada vez que tenía hambre mientras estaba en el fular.
  • Por último y no por eso menos importante, me ha permitido dedicarle más tiempo a Caetano, el usar el fular con Murilo durante sus primeros meses, fue de mucha ayuda para mí porque él dormía mucho más tiempo, se despertaba para tomar teta y luego seguía durmiendo. Esos momentos yo los aprovechaba para jugar y conversar con Caetano, ayudó bastante a que esos primeros meses los celos que él sentía no fueran tan fuertes (porque Caetano tiene celos de Murilo, pero ese es un tema que tocaré en otro post), además que estaba empezando a dejar el pañal y pedía ir al baño más seguido. Ahora que ya está más grande puede esperar un poco para ir al baño y además puedo dejar a Murilo un rato en el piso mientras lo acompaño.
Con mis hermosos.
Con mis hermosos.
Ilustración de The Sassy momma series
Ilustración de The Sassy momma series

Creo que esas son las principales razones por las que prefiero portear antes que usar coche, como mencioné al inicio: no lo odio, pero si lo considero poco práctico para muuuuuuchas de las actividades que realizo. Tampoco digo que no lo use, pero no es parte de mi día a día, no es imprescindible para mí como sí lo es ahora la mochila ergonómica. Yo me adapté muy bien al uso del fular y la mochila, y Caetano en su momento también lo hizo, lo mismo hace ahora Murilo. Muchas mamás dicen que  sus bebés lloraban ni bien los metían en el portabebés y que en el coche van tranquilos, o que prefieren llevar el coche a cargar a un bebé de más de diez kilos porque te maltratas la espalda… Bueno, es cuestión de adaptarse a lo que a uno mejor le va, lo que si es verdad es que esos diez kilos que pesa tu bebé van mejor repartidos en un portabebés ergonómico (ojo! Tiene que ser ergonómico), no es lo mismo cargar diez kilos en bolsas que llevas en ambas manos que cargar diez kilos de tu pequeño en un portabebés. Y además, resulta más práctico también para los papás, porque ellos también pueden portear al igual que mamá, anímense a disfrutar juntos de esta maravillosa aventura del porteo 🙂

Omar, saliendo a comprar con los pequeños... Papá también portea!
Omar, saliendo a comprar con los pequeños… Papá también portea!

Si tienes dudas sobre el porteo y te gustaría conocer algo más sobre los beneficios, puedes visitar los siguientes links: http://redcanguro.org/ Red Canguro

http://www.monitosyrisas.com/ De monitos y risas

Y en Perú tienes a Koalas – Porteo Seguro, también están en facebook, encontrarás información sobre porteo y también cuentan con tienda online en donde podrás adquirir portabebés ergonómicos:

https://www.facebook.com/papaskoalas

https://www.facebook.com/tiendakoalas

Porteando al segundo bebé, una experiencia diferente.

Esta segunda experiencia es un poco más agotadora pero no deja de ser hermosa, al principio fue un poco más sencilla porque Murilo no lloraba tanto a la hora de ponerlo al fular y en cuanto lo ponía se quedaba dormido y se la pasaba así buen rato, si se despertaba y aún no estábamos en casa, simplemente le daba teta y seguía durmiendo, con él si aprendí a colocar al bebé en posición cunita y darle teta sin necesidad de sacarlo del fular. Así fueron los primeros meses, lo porteaba al salir y cuando tenía que limpiar o cocinar, lo dejaba un rato echado en la cama (generalmente dormido, hacía más siestas) y si estaba despierto lo ponía en el coche con alguna sonaja y lo llevaba a donde yo iba mientras Caetano se entretenía jugando o me acompañaba en lo que hacía.

Para almorzar, si Murilo no estaba durmiendo, volvía ponerlo en el fular para darle teta y poder tener las manos libres para coger los cubiertos y atender a Caetano a la hora de almuerzo, si bien Caetano ya come solo desde hace tiempo, en ocasiones aún pide ayuda. Conforme Murilo fue creciendo y ya no quería estar echado, empecé a portearlo sentado en posición ranita (más o menos a los 3 meses), todavía cuando salíamos dormía la mayor parte del tiempo y como era más pequeño podía hacer algunas cosas teniéndolo porteado adelante, no me atrevía aún a colocármelo en la espalda, menos estando sola sin tener a alguien que me ayude. A los 6 meses, en cuanto pudo empezar a sentarse sin apoyo, empezó también a hacer menos siestas y su sueño ya no era tan profundo como antes, fue entonces que opté por sentarlo en la cama de Caetano con juguetes alrededor y como su hermano estaba jugando en el mismo espacio, se hacían compañía, aunque Caetano estaba metido en sus juegos de rato en rato le prestaba atención a Murilo y le alcanzaba (o quitaba) algún juguete, de rato en rato yo también me asomaba a verlos mientras limpiaba o cocinaba.

Paseando con mis chicos <3
Paseando con mis chicos ❤

Desde que Murilo cumplió 7 meses, el portearlo se ha convertido en una actividad a la que le dedico prácticamente todo el día, desde las 6 am. (hora en la que se levantan) hasta las 8 pm (hora en la que normalmente Murilo se acuesta). No es que lo tenga cargado todas esas horas y aunque quisiera no puedo hacerlo porque tengo que atender a Caetano, cocinar, limpiar un poco, jugar con Caetano y aunque Murilo está más grande y puedo dejarlo sentado jugando un rato, llega el momento en que se aburre porque tiene sueño, hambre, necesita cambio de pañal o Caetano empezó a quitarle las cosas, aplastarlo, hacerle demasiados mimos. Y otra cosa, como Murilo empezó a tener el sueño más ligero y Caetano hace meses que dejó de hacer siestas en el día, en el depa no hay un momento de silencio hasta que llega la noche y ambos están dormidos. A un niño de casi 3 años no le puedes pedir que deje de correr o de jugar, por eso también decidí que portearía a Murilo dentro de casa para que pudiera descansar y yo hacer mis cosas con calma (claro que con un peso extra jeje). Al principio usaba el fular pero se me hacía un tanto complicado ponerme a Murilo a la espalda sola, me quedaba muy bajo o la espalda no estaba totalmente sujeta, por eso desde hace unos meses uso una mochila ergonómica que mi cuñada me cedió, no saben cómo me facilita el trabajo en casa! Puedo poner a Murilo en la espalda y sacarlo perfectamente sin ayuda, mientras lo tengo porteado puedo: barrer, limpiar, lavar cosas, meto ropa a lavar, cocinar,  llevar a Caetano al baño sin problemas, jugar con él mientras Murilo va relajándose con el movimiento hasta quedarse dormido y hace siesta tranquilo (duerme por lo menos una hora en la mañana y una hora por la tarde después de almorzar). Cuando se despierta le doy teta, le reviso el pañal y puedo dejarlo jugando un rato mientras termino de cocinar o hago cosas personales.

Les recomiendo estar atentas si están porteando a sus pequeños en la espalda porque a veces sin darnos cuenta estiran los brazos para poder coger algo o con sus piecitos van pateando cosas, me ha pasado que en una ocasión dejé una caja de fósforos en la ventana de la cocina, no sé en que momento Murilo logró cogerla pero cuando empecé a sentir que tenía algo entre sus manos, le pregunté a Omar qué era lo que tenía y era la caja de fósforos, en otra ocasión casi se ha traído abajo una azucarera, una botella… Así que mucho ojo, yo trato de estar súper atenta y cuando siento que está más tranquilo de lo habitual corro a verme al espejo para ver si ya está dormido o simplemente empieza a relajarse 😉

Sin duda, esta segunda experiencia es más agotadora pero igual de satisfactoria, tanto Caetano como Murilo han sido y son pequeños que aman estar en brazos, se sienten protegidos, amados, tranquilos y eso es lo que nosotros como papás debemos transmitirles, es un mito aquello que dicen de “No lo cargues mucho que se va a acostumbrar” o “Seguro lo tienes cargado todo el tiempo, por eso ya no quiere quedarse en la cama”, ellos son pequeños y necesitan cercanía, contacto con los padres, el cargarlos no los va a hacer más dependientes, malcriados y aunque a veces sientas que “no puedes hacer nada”, date cuenta que no es verdad, que en realidad estás haciendo mucho, estás respondiendo a las necesidades de tus hijos, estás actuando según lo que dicta tu instinto, tu corazón.

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Los errores que cometí al usar un fular

Creo que todos cometemos errores a la hora de portear, al menos al principio (en nuestra etapa de iniciación). Por eso he decidido escribir este post, empezando por mis errores, que de seguro son los de muchos. Mencioné anteriormente que antes de usar un fular, sólo asistí una sola vez a un taller de porteo y luego de eso ni siquiera puse en práctica con algún  muñeco lo que aprendí ese día, menos lo que había visto en los videos, ni lo que me enseñó mi cuñada, creo que ese puede ser considerado el primer error: no haber practicado lo necesario antes de usar el fular con mi bebé. Caetano fue porteado en fular por primera vez a los 11 días de haber nacido, y no por mí; sino, por Omar, la técnica del nudo  la tenía en la cabeza, pero todavía me sentía un poco insegura para llevarla a cabo, así que llamamos a mi cuñada para que nos ayudara a envolverlo, Caetano lloró pero luego se quedó dormido y nosotros no queríamos que se despierte porque nos costaba mucho calmarlo, nos poníamos nerviosos. Decidimos también que Omar sea quien portearía aquella vez porque creímos que si se despertaba y tenía hambre, iba a ser más fácil que él se saque al bebé de fular, me lo de y enseguida lo enchufe a la teta (sí, aún no sabía sacarlo con facilidad del fular y menos que no era necesario deshacer el nudo para poder tetear).

Entre los errores que cometí porteando en fular están:

1. Tener el fular poco tensado, eso me ha pasado con mis dos pequeños. Con Caetano al principio, por el temor de que estuviera muy apretado y se sofocase mucho. Con Murilo, por querer colocármelo rápido al fular y salir antes de que me gane la hora para hacer compras, cocinar y/o salir a hacer algo que necesitaba.

2. Al tener el fular poco tensado o no lo necesario, el bebé estaba un poco más abajo de lo recomendable por lo que tenía esa sensación de querer sostenerlo con mis manos todo el tiempo. El bebé debe estar a una altura que te permita poder darle un besito sin necesidad de doblarte tanto hacia adelante.

3. Tapar la cara cuando porteaba a Murilo usando la posición cunita, lo sé, es algo que no se debe hacer por la seguridad del bebé, es muy importante asegurarnos de que el bebé pueda respirar correctamente y en mi defensa podría agregar que vigilaba muy seguido que respirara, aunque igual: no se debe tapar la cara del bebé.

4. Al portear en la espalda me olvidé que la espalda del bebé debía estar bien sujeta, eso  me pasó cuando decidí portear por primera vez a la espalda, sentía que Caetano se tiraba mucho para atrás, también era porque una vez más me olvidé de tensar lo necesario el fular (eso es básico).

5. Hacer un tipo de nudo con un fular que no se prestaba para hacerlo, eso me pasó cuando hice un nudo a la cadera simple con un fular que medía 4 metros, no lo repetí nunca más, a pesar de tener otro fular más corto no sé por qué pero hasta ahora no he logrado acostumbrarme a portear en la cadera.

6. La tela del fular no cubría todo el muslo, eso me ha pasado varias veces, debes asegurarte que la tela cubra todo el muslo hasta llegar a las corvas.

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Imagen tomada del FB de Espacio Arkhe

Esos fueron los errores que cometí en mis años de porteo (3 años), ahora ya luego de colocarme a mi pequeño en fular me veo frente a un espejo para confirmar que todo esté bien y luego no tener que sentirme incómoda, porque si es que no posicionas correctamente al pequeño en el portabebé, además de ser perjudicial el  mal uso de éste con tu pequeño también lo es para quien portea. Recomiendo además, asistir a talleres de porteo luego de tomada la decisión de usar un portabebé, elegir el que mejor se acomode a ti y empezar a practicar (importante) ni bien lo hayas comprado.

Porteando a la espalda con fular.
Porteando a la espalda con fular.

En estos enlaces puedes encontrar información sobre porteo seguro, tipos de nudos para portear y tipos de portabebé.

http://blog.monitosyrisas.com/category/criando-con-amor/en-brazos/30dias30nudos/ (De monitos y risas)

http://redcanguro.org/guia-para-elegir-un-portabebe-2/ (Red Canguro)