¿Porteo matutino? Sí! De todos los días!

El día de ayer (sábado) fue algo diferente comparado a nuestros sábados habituales, normalmente Omar trabaja de lunes a viernes; sin embargo, ayer tenía unos asuntos pendientes que tratar en la mañana, por lo que tuvo que salir temprano. El día anterior los chicos y yo la pasamos en casa de mis suegros y Caetano quiso quedarse a dormir con ellos, entonces la mañana del sábado fue como las de lunes a viernes pero sin el trote de ir al colegio, preparar lonchera e ir al colegio nuevamente a recoger a Caetano. Luego que Omar se fuera, Amara, Murilo y yo nos levantamos (7 am.) e inmediatamente comenzamos con las actividades cotidianas, con nuestro día a día, porque para los niños pequeños aún no hay distinción de los días de la semana.

Lo primero que hace Murilo al levantarse es pedir algo para comer, por lo que tuve que prepararnos el desayuno, al terminar de desayunar, recojo el servicio, limpio la mesa, barro, luego recién puedo terminar de vestirnos. Aprovecho en hacer nuestra cama mientras Amara y Murilo  se distraen un rato jugando, hasta que al cabo de unos minutos… Amara entra gateando a buscarme y yo sé que ya es la hora de su siesta matutina (9: 15 am aproximadamente). Entonces, es el momento de buscar el amado fular y usarlo, bendito porteo! Me ha aliviado muchísimo desde hace casi cinco años, pero nuestra actividad se volvió más intensa desde hace casi tres años, desde que nació Murilo, porque necesitaba atender a mis dos pequeños y hacer cosas en casa.

Algunas personas creen que las mamás que no trabajan fuera de casa, se la pasan bastante tiempo relajadas, como si ser ama de casa, mamá a tiempo completo no demandara esfuerzo, dedicación, desgaste de energías. No, no me estoy quejando de la elección que he tomado, porque siento que he ganado mucho, no he perdido tiempo, no me he sacrificado. Otras personas se “compadecen” porque no tienes una “ayudadita” extra y te miran y escuchan asombrados cuando les respondes que “Sí! Todos son mis hijos”, “No, no tengo una persona que me ayude… Mi esposo y yo nos hemos organizado, llevamos todo juntos”, “Yo elegí quedarme en casa y cuidar de mis hijos”, “Claro! Claro que trabajo, en casa, desde casa”, “Sí, me siento cansada… ¿Es normal, no? Soy un ser humano, no confundas el cansancio con frustración”. Son sólo algunas respuestas que me ha tocado dar, a veces prefiero no responder. Mientras me ponía a Amara a la espalda, se me cruzó la idea de tomar algunas fotos y retratar parte de mi mañana con los dos pequeños. Aquí el pequeño resultado:

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Con Amara ya en el fular, continuo con las cosas de casa: barrer el cuarto de los pequeños.
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Lavando las cosas que utilizamos en el desayuno
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Ahora sí, me puedo lavar la cara.
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Creo que no me vendría mal peinarme…
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A peinarse! Amara empezó a quedarse dormida.
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Nos lavamos los dientes.
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Se durmió!
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Cocinaré algo rápido, la verdad es que no quiero complicarme mucho la mañana.
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Continuaré ordenando, el cuarto de los chicos es siempre como un campo de batalla.
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Sentí que su cabeza no estaba bien sostenida, así que me ayudé con un pañuelo para que no cayera.
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A veces puedo avanzar con cosas de mi trabajo. Además del trabajo en casa, trabajo desde casa… Es mi pequeño emprendimiento.
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Ella despertó y parece que no de muy buen humor.
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Eso es lo primero que la calma al despertar.
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Parece que ya andamos de mejor humor 🙂 Murilo se nos suma.
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Ella no había quedado del todo satisfecha, Murilo y yo jugamos a las muecas.
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Murilo me pide que le ponga los zapatos para salir a la calle.
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Murilo se distrajo, fue a coger un juguete mientras Amara y yo jugamos un rato también.
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Ahora jugamos los tres.
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Y mientras ellos juegan un rato, yo aprovecho para terminar de alistarme y luego saldremos un rato a pasear antes de la hora del almuerzo.

Transcurrieron unas tres horas desde que puse a Amara en el fular y básicamente eso es lo que hago mientras la tengo porteada. No pienso que ella se haya acostumbrado a los brazos, nosotros creemos que ella los necesita, que se siente segura, cómoda, yo puedo atender las necesidades más básicas de mis pequeños, nos entretenemos, pasamos tiempo juntos, compartimos. Que es un trabajo duro, sin remuneración económica, demanda mucha atención y te agotas, pero increíblemente al final del día, no puedes más que sentirte contento y maravillado por cada nueva aventura diaria vivida. Esta es una pequeña demostración de mi día a día…

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Lo que no me contaron sobre criar en brazos (por papá Omar)

Ahora que ya son tres los pequeños que llenan de más vida nuestro hogar, siento que el tiempo me queda muy corto de lunes a viernes para poder estar con ellos todo lo que quisiera, para tirarme al piso y jugar con Caetano y Murilo, para tener a Amara entre mis brazos; sin embargo, a pesar de todo, disfrutamos ese par de horas desde que yo llego del trabajo hasta que se quedan dormidos.

Aún recuerdo que al principio, con Caetano, mucha gente nos decía que no lo cargáramos todo el tiempo porque sino se acostumbraría “a eso”, que ya no podríamos hacer nuestras cosas o que sería difícil hacerlo dormir en la cama, etc, etc. Pero era inevitable no cargarlo porque estábamos enamorados de ese pequeñito, porque no queríamos dejarlo llorar, porque sentíamos que era necesario tenerlo con nosotros bajo nuestra protección, bajo nuestro calor.

A mí no me dijeron que al tener a mis pequeños entre mis brazos iba a hacer que me enamorara aún más de ellos, no me dijeron que me sentiría embriagado por ese olorcito tan rico, que podríamos intercambiar miradas y sonrisas infinitas. No me contaron qué se siente ver sus caritas de emoción cuando abro la puerta al llegar a casa y lo primero que hacen es lanzarse hacia mí con los brazos extendidos y yo los tomo en mis brazos para abrazarlos y besarlos. Los brazos de papá no son sólo para cargarlos cuando ellos están cansados, los brazos de papá también transmiten seguridad, paz, el pecho de papá también transmite calor, contacto, protección…

papa en brazos
Cargando a mis chiquitos
omar y murilo
Cargando a Murilo

No me dijeron que por cargar tanto a mis pequeños iba a estar criándolos seguros, sintiéndose amados, protegidos, con la convicción de que siempre estaremos para ellos, cuidándolos, escuchándolos. Que ellos iban a ser unos pequeños amorosos, llenos de vida, que saben que pueden acudir a nosotros cada vez que lo necesiten. No me dijeron que ellos se iban a “malacostumbrar” tanto a mí, a mis brazos, no me dijeron que yo podía también hacerlos sentir las personitas más grandes del mundo, capaces de llegar al cielo, de alcanzar el sol, la luna y las estrellas, capaces de mirar hacia arriba, contemplar el cielo y dar rienda suelta a los sueños.

Porque no los llevarás en brazos toda la vida, ellos no se quedarán pequeños todo el tiempo, no siempre te pedirán que los cargues y que los hagas bailar, no siempre te pedirán que los cargues y les cuentes historias o les muestres todo lo que hay alrededor, no siempre correrán hacia ti para pedirte que los cargues y los eleves al infinito… No siempre podrás tomarlos, contemplarlos, mirarlos a los ojos y ver reflejados en los suyos todo el amor que somos capaces de darles.

amara y omar
Con mi Amara

No me dijeron que yo también viviría mi paternidad a plenitud, que me “malacostumbraría” a llevarlos en brazos, a ayudar a disminuir su llanto, a ayudarlos a entender y manejar sus frustraciones, a protegerlos y disipar los miedos. No me dijeron que encontrarían calma en mi pecho, que dormirían tan plácidamente sin que nada fuera capaz de interrumpir su sueño. No me dijeron que yo también me sentiría seguro y recompensado por verlos crecer en amor… No me dijeron  lo feliz que me sentiría por llenar de más vida nuestras vidas.

omar, caetano y murilo
Con mis chicos

Cuando el portear para papá no es sólo cosa de fines de semana o para paseos.

Confieso que creí que el porteo sería solamente el aliado de Dessi, no creí que a mí también pudiera socorrerme y ahora es que me decido a escribir mi primer post sobre porteo, en realidad es el primer post que escribo sobre algún tema. Ya en un post se explicó cómo fue que conocimos sobre el porteo y el uso del fular (puedes ver el post aquí), bueno, yo hasta ahora no he aprendido a colocarme el fular solo, necesito de ayuda y conforme pasan los meses creo que es algo que tengo que aprender sí o sí ya que pronto nacerá nuestro bebé y si bien Dessi será quien lo portee con mayor frecuencia para darle teta y poder seguir cuidando de nuestros otros pequeños, sé que el aprender a colocarme el fular supone un reto para mí que tengo que conquistar jeje.

Hoy quería contarles acerca de mi experiencia de porteo en transporte público y en “hora punta”. Una vez a la semana, llevo a mi hijo menor a casa de mis padres para que los tres disfruten de un día juntos, fue algo que acordamos cuando Murilo ya tenía más de un año pensando en que una vez a la semana Dessi pudiera tener algunas horas libres para poder hacer cosas que normalmente no puede hacer con un niño pequeño al lado (trámites, ir a comprar algunas cosas más pesadas y por qué no: descansar una hora de corrido), además de eso, mis padres disfrutaban de su nietito y el nietito disfrutaba de los abuelos. Nosotros creemos que una relación cercana con los abuelos, con los tíos, es necesaria para los pequeños. Ese día (que puede ser cualquiera de la semana, de acuerdo a la disponibilidad de ambas partes) me levanto un poco más temprano de lo habitual porque antes de pasar al trabajo, debo pasar por casa de mis padres y dejar a nuestro pequeño. Salimos mucho antes de las 7 am. (entre 6:10 y 6:20 am.) para poder llegar con tiempo al paradero de los buses y también para poder llegar con algo de tiempo a casa de mis papás que me permita poder tomar una taza de café,  comer un pan y despedirme de todos sin correr (por la hora, salimos sin tomar desayuno y nos llevamos alguna fruta para el camino).

Esperando a que llegue el ascensor.
Preparados, listos, ya! Tempranito, esperando que llegue el ascensor.

Los que salen a esas horas a trabajar, a estudiar y/o hacer otras cosas, comprenderán que los buses pasan siempre llenos y que el tráfico es igual de pesado, no sé cómo hubiera hecho para subirme al bus si es que mi hijo no estuviera en la mochila (usamos una ergonómica, yo ya aprendí también a distinguir  a las colgonas), porque además de tenerlo porteadito, llevo una mochila con cosas de él (lo básico: pañales y ropa) en la espalda y también mi lonchera. El llevarlo cargado en los brazos no me permitiría poder subir al bus de manera cómoda y menos poder pagar el pasaje a la hora de subir. Muchos quizá se pregunten ¿Y por qué no toma un taxi para ir más cómodo? En ocasiones, cuando la hora nos gana, sí tomo un taxi, pero si salgo con tiempo, puedo coger un bus y… Ahorro es progreso jeje. Y el ir en taxi no supone que deje de portear a Murilo en la mochila, igual la llevo, porque no sólo llevo a mi hijo, como mencioné antes, llevo otras cosas que requieren que tenga las manos libres y lo principal, es que siento que al tener porteado a mi pequeño, lo llevo más seguro.

Durante el viaje en el bus, puedo notar que mi hijo va tranquilo porque me siente cerca y a mí me gusta mucho esa sensación, estamos en constante interacción todo el tiempo y nuestra comunicación fluye de manera espontánea. Me siento tranquilo también y seguro de saber que  pese a lo que crean muchas personas, mi hijo va cómodo. Muchas personas todavía se muestran incrédulos cuando les digo que el llevarlo porteado no afecta su salud (especialmente las personas mayores) y creen que soy una especie de papá moderno que metió a su hijo en un saco todo apretado negándole la libertad de movimiento. Si vieran lo tranquilo que mi hijo va, si vieran cómo sonríe cuando me ve colocándome la mochila, es que él ya sabe que esa es la herramienta que le permite a papá cargarlo con seguridad, con cuidado y sin dejar de hacerle mimos. La experiencia de portearlo tan temprano puede parecer estresante, pero si planificas las cosas con tiempo, si te pones de acuerdo con ambas partes (mis padres y Dessi) un día antes y dejas todo listo para al día siguiente sólo levantarte temprano, bañarte, colocar al pequeño en la mochila, coger tus cosas y salir, deja de ser estresante. Se trabaja en equipo siempre, ya tenemos acordado que Murilo y yo ese día tomamos desayuno en casa de mis padres y que mi mamá me tendrá preparado algo para poder llevar en la lonchera, además el pequeño sale en pijama, sí!! La abuela se encarga de cambiarlo al llegar. Otra ventaja es que mis hijos siempre se han despertado tipo 6 am, así que no tenemos problemas con sacar a Murilo tan temprano ya que no le interrumpimos el sueño.

Al alcance de mis mimos, al alcance de mis besos.
Al alcance de mis mimos, al alcance de mis besos.

Tomar la decisión de dejar a Murilo una vez al día en casa de mis padres, no fue tan sencillo (al menos para la mamá) y tuvimos en cuenta que él ya tenía más de un año (15 meses), que además de la leche materna su alimentación era variada, comía lo que nosotros comemos (gracias BLW!!), nos acabábamos de enterar que Dessi estaba embarazada nuevamente y necesitaba por lo menos tener un día no tan agitado y poder descansar (le detectaron un hematoma cercano a la placenta) y sobretodo que los abuelos lo cuidarían cómo nosotros lo hacemos y que nuestro pequeño se sentía bien, tranquilo, seguro, amado.  Es una gran ayuda para Dessi, porque ella puede avanzar con otras cosas y tener un tiempo para ella y para Caetano, (nuestro hijo mayor), algo como una cita mamá e hijo.

La maternidad no tiene por qué sentirse como una carga o llevarse sola, mientras ella se sienta tranquila, los pequeños y yo lo estamos también, todos estamos tranquilos. Es por eso que no veo el ayudarla como algo forzoso, como algo que hago a pesar de no querer… La ayudo porque quiero hacerlo, porque me gusta involucrarme en la crianza de mis hijos, quiero acompañarlos, quiero sostenerlos, quiero mimarlos y quiero que mi familia se sienta tranquila. Papás! No crean que estas cosas sólo pueden hacerlas mamás, nosotros podemos ayudar mucho! Pero también es importante que exista una buena comunicación entre ambos, a veces las madres pueden guardarse lo que sienten y hacerles creer  que ellas tienen más superpoderes que cualquiera. Si no existe una buena comunicación, nada fluye y sin querer en muchas ocasiones, el tema de la crianza de los hijos se nos niega. Nosotros podemos acompañar la crianza, ser parte de ella, ayudar y aprender junto con mamá. Sumergirnos juntos en este maravilloso mundo de la crianza, sostenernos, apoyarnos.

Porteando!
Porteando!

(Gracias por leerme, espero no sea mi primer y último post)

Comparto mi aventura: porteando y trabajando en casa :)

Estamos en la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, por eso quería compartir con ustedes mi aventura, una aventura de emprendimiento y me sumo al carnaval bloguero de Red Canguro 🙂 Antes de Murilo, no había tenido la necesidad de portear dentro de casa para poder organizar y hacer cosas porque vivíamos en casa de mis suegros y yo sólo tenía que ocuparme de cuidar a Caetano. Cuando nos mudamos, la cosa cambió, pero Caetano estaba más grande y hacía siestas largas, de más de una hora, entonces yo podía ocuparme de cocinar y limpiar tranquilamente (bueno, sin hacer tanto ruido) hasta el momento en que Caetano despertara y nos poníamos a jugar un rato y luego almorzábamos. Con Murilo, la cosa cambió, portearlo es cosa de todos los días y debo confesar que antes veía el porteo como una forma cómoda para salir a pasear y hacer cosas teniendo las manos libres: limpiar, subir a un bus, comprar, cosas que no eran tan demandantes. Cuando tienes dos pequeños en casa, todo es diferente, a veces los dos pueden jugar juntos en el mismo espacio pero separados en cuanto juegos (Caetano todavía esta en la etapa de juegos propios) hasta que el más pequeñito se aburre porque es hora de la siesta matutina y tú tienes que terminar de organizar la casa y cocinar. El darle teta para hacerlo dormir la siesta ya no funciona, ahora el pequeño tiene el sueño más ligero y además lo que quiere es que te quedes a su lado y si sumamos que el pequeño mayor juega, corre, grita, te llama, quiere ir al baño, quiere una merienda, cómo hacer? He aquí que empieza mi aventura… Me la paso porteando a Murilo dentro de casa más que cuando salgo, porteo para poder organizarme en casa y para que él pueda hacer las siestas tranquilamente, todos ganamos: mamá puede hacer cosas en casa, Murilo puede descansar y Caetano puede jugar tranquilo y llamarme cuando me necesita sin sentir que me demoro un poco. A esto le sumo que he encontrado en el porteo, un aliado porque puedo realizar pequeños trabajos y cambiar un poco la rutina de ama de casa. Soy bibliotecóloga de profesión, pero desde que supe que esperaba un bebé dejé de trabajar y cuando nació, Omar y yo decidimos que me dedicaría a cuidarlo, al menos los dos primeros años, luego tuve otro pequeño y todavía, gracias a que Omar se esfuerza mucho para que no nos falte nada, puedo permitirme el gozar del tiempo con ellos las 24 horas del día; sin embargo, desde hace poco decidí empezar a hacer algo pequeño desde casa, como para ayudar un poco. A día de hoy, en ocasiones y por pedidos, preparo postres caseros, fue algo que nació cuando estaba embarazada de Murilo y se convirtió en mi nuevo pasatiempo: hornear postres, lo dejé por un tiempo y ahora trato de retomarlo, con Murilo a la espalda dormido o despierto, mientras Caetano da vueltas a mi alrededor pidiéndome que lo deje ayudarme o simplemente para observar.

Porteando mientras preparo un postre.
Porteando mientras preparo un postre.
Mi pequeño gran ayudante <3
Mi pequeño gran ayudante ❤

Esta es mi aventura venturosa (feliz), estoy empezando a hacer algo que me gusta sin dejar de pasar tiempo con mis pequeños. En mi caso, el porteo ha hecho posible que yo pueda dedicarme a otra actividad sin tener que salir de casa teniendo cerca a mis pequeños, enseñándoles cosas, porque mientras vas sacando los ingredientes, preparando, ellos van observando todo y yo voy mostrándoles todo también, nos sumergimos juntos en esta nueva aventura, nos convertimos en socios y cómplices. Ellos aprenden, se divierten (nos divertimos) y hasta se relajan (porque a veces Murilo termina dormido) y claro! Caetano espera con ansias ver los resultados de la jornada del día jeje. No imaginé que una mochila haría hoy por hoy mis días más llevaderos, que arroparía a mi pequeño, lo mantendría cerca a mí y haría que él siguiera sintiendo que mamá está siempre para él. Esa mochila, permite además que mi pequeño mayor y yo mantengamos todavía momentos de complicidad “a solas” y que yo haya descubierto que puedo emprender poco a poco un trabajo desde casa.  El porteo me ayudó a emprender esta nueva aventura y tengo la certeza que vendrán muchas más 🙂

Esperando hasta el final por la "recompensa"
Esperando hasta el final por la “recompensa”

No está de más decirles que en la cocina debemos estar todo el tiempo atentos a nuestros pequeños, con el pequeñín que va porteado en la espalda, tener cuidado si coge algo o patea algo con sus piecitos; con el pequeñín mayor, no dejar cerca de objetos filosos, cosas que puedan quebrarse fácilmente, cosas calientes, etc… A seguir compartiendo la aventura 🙂