¿Porteo matutino? Sí! De todos los días!

El día de ayer (sábado) fue algo diferente comparado a nuestros sábados habituales, normalmente Omar trabaja de lunes a viernes; sin embargo, ayer tenía unos asuntos pendientes que tratar en la mañana, por lo que tuvo que salir temprano. El día anterior los chicos y yo la pasamos en casa de mis suegros y Caetano quiso quedarse a dormir con ellos, entonces la mañana del sábado fue como las de lunes a viernes pero sin el trote de ir al colegio, preparar lonchera e ir al colegio nuevamente a recoger a Caetano. Luego que Omar se fuera, Amara, Murilo y yo nos levantamos (7 am.) e inmediatamente comenzamos con las actividades cotidianas, con nuestro día a día, porque para los niños pequeños aún no hay distinción de los días de la semana.

Lo primero que hace Murilo al levantarse es pedir algo para comer, por lo que tuve que prepararnos el desayuno, al terminar de desayunar, recojo el servicio, limpio la mesa, barro, luego recién puedo terminar de vestirnos. Aprovecho en hacer nuestra cama mientras Amara y Murilo  se distraen un rato jugando, hasta que al cabo de unos minutos… Amara entra gateando a buscarme y yo sé que ya es la hora de su siesta matutina (9: 15 am aproximadamente). Entonces, es el momento de buscar el amado fular y usarlo, bendito porteo! Me ha aliviado muchísimo desde hace casi cinco años, pero nuestra actividad se volvió más intensa desde hace casi tres años, desde que nació Murilo, porque necesitaba atender a mis dos pequeños y hacer cosas en casa.

Algunas personas creen que las mamás que no trabajan fuera de casa, se la pasan bastante tiempo relajadas, como si ser ama de casa, mamá a tiempo completo no demandara esfuerzo, dedicación, desgaste de energías. No, no me estoy quejando de la elección que he tomado, porque siento que he ganado mucho, no he perdido tiempo, no me he sacrificado. Otras personas se “compadecen” porque no tienes una “ayudadita” extra y te miran y escuchan asombrados cuando les respondes que “Sí! Todos son mis hijos”, “No, no tengo una persona que me ayude… Mi esposo y yo nos hemos organizado, llevamos todo juntos”, “Yo elegí quedarme en casa y cuidar de mis hijos”, “Claro! Claro que trabajo, en casa, desde casa”, “Sí, me siento cansada… ¿Es normal, no? Soy un ser humano, no confundas el cansancio con frustración”. Son sólo algunas respuestas que me ha tocado dar, a veces prefiero no responder. Mientras me ponía a Amara a la espalda, se me cruzó la idea de tomar algunas fotos y retratar parte de mi mañana con los dos pequeños. Aquí el pequeño resultado:

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Con Amara ya en el fular, continuo con las cosas de casa: barrer el cuarto de los pequeños.
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Lavando las cosas que utilizamos en el desayuno
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Ahora sí, me puedo lavar la cara.
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Creo que no me vendría mal peinarme…
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A peinarse! Amara empezó a quedarse dormida.
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Nos lavamos los dientes.
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Se durmió!
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Cocinaré algo rápido, la verdad es que no quiero complicarme mucho la mañana.
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Continuaré ordenando, el cuarto de los chicos es siempre como un campo de batalla.
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Sentí que su cabeza no estaba bien sostenida, así que me ayudé con un pañuelo para que no cayera.
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A veces puedo avanzar con cosas de mi trabajo. Además del trabajo en casa, trabajo desde casa… Es mi pequeño emprendimiento.
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Ella despertó y parece que no de muy buen humor.
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Eso es lo primero que la calma al despertar.
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Parece que ya andamos de mejor humor 🙂 Murilo se nos suma.
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Ella no había quedado del todo satisfecha, Murilo y yo jugamos a las muecas.
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Murilo me pide que le ponga los zapatos para salir a la calle.
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Murilo se distrajo, fue a coger un juguete mientras Amara y yo jugamos un rato también.
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Ahora jugamos los tres.
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Y mientras ellos juegan un rato, yo aprovecho para terminar de alistarme y luego saldremos un rato a pasear antes de la hora del almuerzo.

Transcurrieron unas tres horas desde que puse a Amara en el fular y básicamente eso es lo que hago mientras la tengo porteada. No pienso que ella se haya acostumbrado a los brazos, nosotros creemos que ella los necesita, que se siente segura, cómoda, yo puedo atender las necesidades más básicas de mis pequeños, nos entretenemos, pasamos tiempo juntos, compartimos. Que es un trabajo duro, sin remuneración económica, demanda mucha atención y te agotas, pero increíblemente al final del día, no puedes más que sentirte contento y maravillado por cada nueva aventura diaria vivida. Esta es una pequeña demostración de mi día a día…

Cuando el portear para papá no es sólo cosa de fines de semana o para paseos.

Confieso que creí que el porteo sería solamente el aliado de Dessi, no creí que a mí también pudiera socorrerme y ahora es que me decido a escribir mi primer post sobre porteo, en realidad es el primer post que escribo sobre algún tema. Ya en un post se explicó cómo fue que conocimos sobre el porteo y el uso del fular (puedes ver el post aquí), bueno, yo hasta ahora no he aprendido a colocarme el fular solo, necesito de ayuda y conforme pasan los meses creo que es algo que tengo que aprender sí o sí ya que pronto nacerá nuestro bebé y si bien Dessi será quien lo portee con mayor frecuencia para darle teta y poder seguir cuidando de nuestros otros pequeños, sé que el aprender a colocarme el fular supone un reto para mí que tengo que conquistar jeje.

Hoy quería contarles acerca de mi experiencia de porteo en transporte público y en “hora punta”. Una vez a la semana, llevo a mi hijo menor a casa de mis padres para que los tres disfruten de un día juntos, fue algo que acordamos cuando Murilo ya tenía más de un año pensando en que una vez a la semana Dessi pudiera tener algunas horas libres para poder hacer cosas que normalmente no puede hacer con un niño pequeño al lado (trámites, ir a comprar algunas cosas más pesadas y por qué no: descansar una hora de corrido), además de eso, mis padres disfrutaban de su nietito y el nietito disfrutaba de los abuelos. Nosotros creemos que una relación cercana con los abuelos, con los tíos, es necesaria para los pequeños. Ese día (que puede ser cualquiera de la semana, de acuerdo a la disponibilidad de ambas partes) me levanto un poco más temprano de lo habitual porque antes de pasar al trabajo, debo pasar por casa de mis padres y dejar a nuestro pequeño. Salimos mucho antes de las 7 am. (entre 6:10 y 6:20 am.) para poder llegar con tiempo al paradero de los buses y también para poder llegar con algo de tiempo a casa de mis papás que me permita poder tomar una taza de café,  comer un pan y despedirme de todos sin correr (por la hora, salimos sin tomar desayuno y nos llevamos alguna fruta para el camino).

Esperando a que llegue el ascensor.
Preparados, listos, ya! Tempranito, esperando que llegue el ascensor.

Los que salen a esas horas a trabajar, a estudiar y/o hacer otras cosas, comprenderán que los buses pasan siempre llenos y que el tráfico es igual de pesado, no sé cómo hubiera hecho para subirme al bus si es que mi hijo no estuviera en la mochila (usamos una ergonómica, yo ya aprendí también a distinguir  a las colgonas), porque además de tenerlo porteadito, llevo una mochila con cosas de él (lo básico: pañales y ropa) en la espalda y también mi lonchera. El llevarlo cargado en los brazos no me permitiría poder subir al bus de manera cómoda y menos poder pagar el pasaje a la hora de subir. Muchos quizá se pregunten ¿Y por qué no toma un taxi para ir más cómodo? En ocasiones, cuando la hora nos gana, sí tomo un taxi, pero si salgo con tiempo, puedo coger un bus y… Ahorro es progreso jeje. Y el ir en taxi no supone que deje de portear a Murilo en la mochila, igual la llevo, porque no sólo llevo a mi hijo, como mencioné antes, llevo otras cosas que requieren que tenga las manos libres y lo principal, es que siento que al tener porteado a mi pequeño, lo llevo más seguro.

Durante el viaje en el bus, puedo notar que mi hijo va tranquilo porque me siente cerca y a mí me gusta mucho esa sensación, estamos en constante interacción todo el tiempo y nuestra comunicación fluye de manera espontánea. Me siento tranquilo también y seguro de saber que  pese a lo que crean muchas personas, mi hijo va cómodo. Muchas personas todavía se muestran incrédulos cuando les digo que el llevarlo porteado no afecta su salud (especialmente las personas mayores) y creen que soy una especie de papá moderno que metió a su hijo en un saco todo apretado negándole la libertad de movimiento. Si vieran lo tranquilo que mi hijo va, si vieran cómo sonríe cuando me ve colocándome la mochila, es que él ya sabe que esa es la herramienta que le permite a papá cargarlo con seguridad, con cuidado y sin dejar de hacerle mimos. La experiencia de portearlo tan temprano puede parecer estresante, pero si planificas las cosas con tiempo, si te pones de acuerdo con ambas partes (mis padres y Dessi) un día antes y dejas todo listo para al día siguiente sólo levantarte temprano, bañarte, colocar al pequeño en la mochila, coger tus cosas y salir, deja de ser estresante. Se trabaja en equipo siempre, ya tenemos acordado que Murilo y yo ese día tomamos desayuno en casa de mis padres y que mi mamá me tendrá preparado algo para poder llevar en la lonchera, además el pequeño sale en pijama, sí!! La abuela se encarga de cambiarlo al llegar. Otra ventaja es que mis hijos siempre se han despertado tipo 6 am, así que no tenemos problemas con sacar a Murilo tan temprano ya que no le interrumpimos el sueño.

Al alcance de mis mimos, al alcance de mis besos.
Al alcance de mis mimos, al alcance de mis besos.

Tomar la decisión de dejar a Murilo una vez al día en casa de mis padres, no fue tan sencillo (al menos para la mamá) y tuvimos en cuenta que él ya tenía más de un año (15 meses), que además de la leche materna su alimentación era variada, comía lo que nosotros comemos (gracias BLW!!), nos acabábamos de enterar que Dessi estaba embarazada nuevamente y necesitaba por lo menos tener un día no tan agitado y poder descansar (le detectaron un hematoma cercano a la placenta) y sobretodo que los abuelos lo cuidarían cómo nosotros lo hacemos y que nuestro pequeño se sentía bien, tranquilo, seguro, amado.  Es una gran ayuda para Dessi, porque ella puede avanzar con otras cosas y tener un tiempo para ella y para Caetano, (nuestro hijo mayor), algo como una cita mamá e hijo.

La maternidad no tiene por qué sentirse como una carga o llevarse sola, mientras ella se sienta tranquila, los pequeños y yo lo estamos también, todos estamos tranquilos. Es por eso que no veo el ayudarla como algo forzoso, como algo que hago a pesar de no querer… La ayudo porque quiero hacerlo, porque me gusta involucrarme en la crianza de mis hijos, quiero acompañarlos, quiero sostenerlos, quiero mimarlos y quiero que mi familia se sienta tranquila. Papás! No crean que estas cosas sólo pueden hacerlas mamás, nosotros podemos ayudar mucho! Pero también es importante que exista una buena comunicación entre ambos, a veces las madres pueden guardarse lo que sienten y hacerles creer  que ellas tienen más superpoderes que cualquiera. Si no existe una buena comunicación, nada fluye y sin querer en muchas ocasiones, el tema de la crianza de los hijos se nos niega. Nosotros podemos acompañar la crianza, ser parte de ella, ayudar y aprender junto con mamá. Sumergirnos juntos en este maravilloso mundo de la crianza, sostenernos, apoyarnos.

Porteando!
Porteando!

(Gracias por leerme, espero no sea mi primer y último post)

Porque prefiero usar un portabebé antes que un cochecito

Empiezo a escribir este post haciendo la aclaración que no soy asesora de porteo y que no odio los cochecitos para bebés, tengo uno al que le doy uso sólo cuando sé que compraré más cosas de las que puedo cargar con una mano, ya que con la otra cojo a Caetano mientras que Murilo va en la mochila ergonómica, o cuando salimos los cuatro juntos  a dar una vuelta máximo a 10 cuadras de la casa y a veces Caetano termina cansado de caminar y correr. Sinceramente prefiero usar un fular o mochila a usar un cochecito, Caetano cuando era más pequeño se sentía más cómodo en el fular que en el coche y ahora  puedo comprobar con esta segunda experiencia de portear a un hijo, que es la mejor opción, al menos para mí lo es. El porteo ha sido una pieza clave desde que nació Murilo para poder organizarme mejor en casa y no dejar de atender a Caetano. Si aún no te animaste a dejar tu cochecito y probar usar un fular, bandolera, mochila o mei tai, te cuento algunas de las cosas que puedo hacer gracias al porteo, por qué prefiero portear antes que  usar el cochecito:

  • Uno de los mejores beneficios que me brinda el porteo es que puedo mantener el contacto con mi bebé, Caetano se sentía mucho más seguro cuando iba en el fular, lloraba menos y descansaba tranquilamente. Murilo, ha sido mucho más porteado que Caetano y siento que ese vínculo de conexión es bastante fuerte, a pesar de todo lo que crean, el portearlos no los malacostumbra a los brazos. Puedo conversar y saber que me está escuchando atentamente, puedo darle un besito y sentir su olorcito sin necesidad de detenerme y agacharme para hacerlo.
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Con Murilo paseando
Con Caetano cuando era un bebé, regresando de un paseo.
Con Caetano cuando era un bebé, regresando de un paseo.
  • Definitivamente es incómodo subir tu coche al transporte público (qué alguien me diga lo contrario y no le creeré -en serio-), si cuando ibas sólo con un pequeño a tomar el bus y ya te parecía aparatoso plegar el coche, pedir ayuda para que te ayuden a subirlo y luego subir tú con tu bebé en brazos al bus, imagínate subir con dos pequeños a un bus y encima cargar con el cochecito. Soy una mamá que usa  el transporte público, me movilizo en horarios en donde no haya mucho tráfico y los buses no pasen repletos de gente. He sido testigo de ver cómo muchas madres y parejas subían a los buses cargando con sus cochecitos y sus pequeños, realmente se notaba que no era práctico llevar un coche, además que éste muchas veces es colocado en un lugar donde obstruye el paso e incomoda a los papás cuando viajan. Es  menos apropiado aún si las  mamás  se movilizan sin alguna persona que pueda ayudarlas y van no sólo con el bebé; sino también, hasta con dos o tres niños. Sin lugar a duda, no cambio por nada el tener mis brazos y manos libres para poder subir  tranquilamente al bus con mis dos pequeños.
  • Las actividades de casa, ya sean cocinar, limpiar y lavar, se me hacen mucho más fáciles cuando tengo a Murilo porteado porque si lo dejará en el cochecito, estaría tranquilo sólo un momento y yo tendría que interrumpir mis actividades bastante seguido ya sea alcanzándole algún juguete o meciéndolo. Con Murilo porteado puedo cocinar tranquilamente, barrer, lavar platos, poner ropa a lavar, trapear sin dejar de tener contacto con él y si es que por alguna razón que no sea tomar teta empieza a inquietarse, bailo, pongo música mientras se va relajando y calmando. Ojo! Siempre es importante considerar algunas normas de seguridad cuando cocinas con un bebé porteado: cuidado con las hornillas, con los objetos filosos, con cosas que puedan estar a su alcance, con que pateen cosas con sus pies. A Omar también le ayuda mucho portear dentro de casa, así me ayuda con las cosas de la casa.
Omar porteando a Murilo, limpiando la mesa con ayuda de Caetano.
Omar porteando a Murilo, limpiando la mesa con ayuda de Caetano.
  • Las siestas para Murilo, en definitiva, son más placenteras si sabe que está conmigo,  muchas veces me he acostado a darle teta para que haga siesta y cuando se ha quedado dormido, me he levantado para continuar con mis actividades, la gran mayoría de veces (95%) a los diez minutos, Murilo se ha despertado llorando y desconcertado de no verme a su lado. Con Caetano tenía la facilidad de poder quedarme a su lado descansando también a la hora de la siesta, esos lujos ya no regresan si tienes a dos pequeños en casa y no cuentas con ayuda extra, al menos de lunes a viernes porque los sábados y domingos que Omar está en casa, puedo entregarme a ese placer de dormir una siesta de una hora (o dos!!) ya que tengo la tranquilidad de que él atenderá a Caetano y se ocupará de algunas cosas en casa.
Murilo haciendo siesta
Murilo haciendo siesta
  • Si vas a visitar a algún familiar y/o amig@ y quizá viva en un edificio de cuatro pisos, que no incluye ascensor, será incómodo cargar a tu bebé y subir el coche, imagínate que no haya alguien para ayudarte, te bajaste del bus o taxi, llegaste al edificio y cómo haces para subir el coche mientras cargas a tu bebé? O llamas por teléfono a la persona que fuiste a visitar para que baje a ayudarte o subes tú primero con el bebé y luego regresas a subir el coche, sea cual sea la forma, es menos práctico usar un coche, te ahorrarías tiempo y evitarías la incomodidad si tu pequeño estuviera en su portabebé. Escribo este punto porque mi suegra vive en un edificio de cuatro pisos y no me imagino qué haría si no usara un portabebé, ya que algunas veces que he ido era hora de almuerzo y la persona encargada de cuidar la entrada (evidentemente y cómo tiene que ser) se encontraba almorzando.
  • Si vives en un edificio (en un segundo, tercer, cuarto o hasta décimo piso) con ascensor y éste o éstos se malogran, cómo bajas o subes el cochecito? Si tienes planeado salir a pasear o comprar y te das cuenta que el ascensor no funciona o se encuentra en revisión por mantenimiento, no te queda otra opción que bajar escaleras con tu bebé en brazos y tu bolso colgado o si regresaste del paseo o las compras y te encontraste con la sorpresa de que los ascensores no están disponibles, tendrás que quizá dejar el cochecito en la recepción o pedir ayuda para que lo suban mientras subes las escaleras llevando a tu bebé en brazos. Me pasó que de pronto tenía que salir y me doy con la sorpresa de que los ascensores se encontraban en mantenimiento, tuve que bajar nueve pisos pero  fue más sencillo  al tener a Murilo porteado en la mochila, lo que si me dio pena fue que Caetano también se sopló el tener que bajar los nueve pisos, pero los hicimos parando de rato en rato para que descansara un poco.
  • Si vas de compras al supermercado o a alguna tienda por departamento, a veces los pasillos no están diseñados para la afluencia de cochecitos en el lugar, menos si decides ir a comprar en fechas festivas. Voy una o dos veces por mes a hacer compras al supermercado, a los centros comerciales voy muy poco (poquísimo en realidad) y otra vez más he observado cómo es que las mamás trataban de poder pasar con su cochecito entre la gente que se encontraba en el supermercado mientras algunas de las cosas que compraban se chorreaban del cochecito, si vas al supermercado y no te ocurre esto, entonces cuéntame cómo haces. En las tiendas por departamento es lo mismo, yo creo que de verdad esos lugares no están diseñados para llevar cochecitos, los pasillos son demasiado estrechos, están cargados con productos, hay colas en las cajas y si vas en fechas festivas… Es peor, mucha gente, ambiente cargado, gente ansiosa por comprar, vestidores con colas para entrar, etc. y a todo esto súmale que muchas veces los bebés se estresan en esos lugares. Mis hijos no han aguantado mucho tiempo estar metidos en una de esas tiendas por lo que he optado por dejar de ir a comprar en tiendas de centros comerciales o galerías. Ah! Me olvidaba que algunas veces los ascensores van llenos y tienes que esperar a que no suba tanta gente en ellos para poder entrar con el coche.

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  • Me ha permitido los primeros meses dar teta cómodamente y seguir haciendo cosas, con Caetano no pude hacer esto porque no leí suficiente información al respecto y no vi tutoriales , con Murilo fue diferente, busqué videos, aprendí a colocarlo en la posición cunita y era capaz de portearlo y darle teta cada vez que tenía hambre mientras estaba en el fular.
  • Por último y no por eso menos importante, me ha permitido dedicarle más tiempo a Caetano, el usar el fular con Murilo durante sus primeros meses, fue de mucha ayuda para mí porque él dormía mucho más tiempo, se despertaba para tomar teta y luego seguía durmiendo. Esos momentos yo los aprovechaba para jugar y conversar con Caetano, ayudó bastante a que esos primeros meses los celos que él sentía no fueran tan fuertes (porque Caetano tiene celos de Murilo, pero ese es un tema que tocaré en otro post), además que estaba empezando a dejar el pañal y pedía ir al baño más seguido. Ahora que ya está más grande puede esperar un poco para ir al baño y además puedo dejar a Murilo un rato en el piso mientras lo acompaño.
Con mis hermosos.
Con mis hermosos.
Ilustración de The Sassy momma series
Ilustración de The Sassy momma series

Creo que esas son las principales razones por las que prefiero portear antes que usar coche, como mencioné al inicio: no lo odio, pero si lo considero poco práctico para muuuuuuchas de las actividades que realizo. Tampoco digo que no lo use, pero no es parte de mi día a día, no es imprescindible para mí como sí lo es ahora la mochila ergonómica. Yo me adapté muy bien al uso del fular y la mochila, y Caetano en su momento también lo hizo, lo mismo hace ahora Murilo. Muchas mamás dicen que  sus bebés lloraban ni bien los metían en el portabebés y que en el coche van tranquilos, o que prefieren llevar el coche a cargar a un bebé de más de diez kilos porque te maltratas la espalda… Bueno, es cuestión de adaptarse a lo que a uno mejor le va, lo que si es verdad es que esos diez kilos que pesa tu bebé van mejor repartidos en un portabebés ergonómico (ojo! Tiene que ser ergonómico), no es lo mismo cargar diez kilos en bolsas que llevas en ambas manos que cargar diez kilos de tu pequeño en un portabebés. Y además, resulta más práctico también para los papás, porque ellos también pueden portear al igual que mamá, anímense a disfrutar juntos de esta maravillosa aventura del porteo 🙂

Omar, saliendo a comprar con los pequeños... Papá también portea!
Omar, saliendo a comprar con los pequeños… Papá también portea!

Si tienes dudas sobre el porteo y te gustaría conocer algo más sobre los beneficios, puedes visitar los siguientes links: http://redcanguro.org/ Red Canguro

http://www.monitosyrisas.com/ De monitos y risas

Y en Perú tienes a Koalas – Porteo Seguro, también están en facebook, encontrarás información sobre porteo y también cuentan con tienda online en donde podrás adquirir portabebés ergonómicos:

https://www.facebook.com/papaskoalas

https://www.facebook.com/tiendakoalas

Comparto mi aventura: porteando y trabajando en casa :)

Estamos en la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, por eso quería compartir con ustedes mi aventura, una aventura de emprendimiento y me sumo al carnaval bloguero de Red Canguro 🙂 Antes de Murilo, no había tenido la necesidad de portear dentro de casa para poder organizar y hacer cosas porque vivíamos en casa de mis suegros y yo sólo tenía que ocuparme de cuidar a Caetano. Cuando nos mudamos, la cosa cambió, pero Caetano estaba más grande y hacía siestas largas, de más de una hora, entonces yo podía ocuparme de cocinar y limpiar tranquilamente (bueno, sin hacer tanto ruido) hasta el momento en que Caetano despertara y nos poníamos a jugar un rato y luego almorzábamos. Con Murilo, la cosa cambió, portearlo es cosa de todos los días y debo confesar que antes veía el porteo como una forma cómoda para salir a pasear y hacer cosas teniendo las manos libres: limpiar, subir a un bus, comprar, cosas que no eran tan demandantes. Cuando tienes dos pequeños en casa, todo es diferente, a veces los dos pueden jugar juntos en el mismo espacio pero separados en cuanto juegos (Caetano todavía esta en la etapa de juegos propios) hasta que el más pequeñito se aburre porque es hora de la siesta matutina y tú tienes que terminar de organizar la casa y cocinar. El darle teta para hacerlo dormir la siesta ya no funciona, ahora el pequeño tiene el sueño más ligero y además lo que quiere es que te quedes a su lado y si sumamos que el pequeño mayor juega, corre, grita, te llama, quiere ir al baño, quiere una merienda, cómo hacer? He aquí que empieza mi aventura… Me la paso porteando a Murilo dentro de casa más que cuando salgo, porteo para poder organizarme en casa y para que él pueda hacer las siestas tranquilamente, todos ganamos: mamá puede hacer cosas en casa, Murilo puede descansar y Caetano puede jugar tranquilo y llamarme cuando me necesita sin sentir que me demoro un poco. A esto le sumo que he encontrado en el porteo, un aliado porque puedo realizar pequeños trabajos y cambiar un poco la rutina de ama de casa. Soy bibliotecóloga de profesión, pero desde que supe que esperaba un bebé dejé de trabajar y cuando nació, Omar y yo decidimos que me dedicaría a cuidarlo, al menos los dos primeros años, luego tuve otro pequeño y todavía, gracias a que Omar se esfuerza mucho para que no nos falte nada, puedo permitirme el gozar del tiempo con ellos las 24 horas del día; sin embargo, desde hace poco decidí empezar a hacer algo pequeño desde casa, como para ayudar un poco. A día de hoy, en ocasiones y por pedidos, preparo postres caseros, fue algo que nació cuando estaba embarazada de Murilo y se convirtió en mi nuevo pasatiempo: hornear postres, lo dejé por un tiempo y ahora trato de retomarlo, con Murilo a la espalda dormido o despierto, mientras Caetano da vueltas a mi alrededor pidiéndome que lo deje ayudarme o simplemente para observar.

Porteando mientras preparo un postre.
Porteando mientras preparo un postre.
Mi pequeño gran ayudante <3
Mi pequeño gran ayudante ❤

Esta es mi aventura venturosa (feliz), estoy empezando a hacer algo que me gusta sin dejar de pasar tiempo con mis pequeños. En mi caso, el porteo ha hecho posible que yo pueda dedicarme a otra actividad sin tener que salir de casa teniendo cerca a mis pequeños, enseñándoles cosas, porque mientras vas sacando los ingredientes, preparando, ellos van observando todo y yo voy mostrándoles todo también, nos sumergimos juntos en esta nueva aventura, nos convertimos en socios y cómplices. Ellos aprenden, se divierten (nos divertimos) y hasta se relajan (porque a veces Murilo termina dormido) y claro! Caetano espera con ansias ver los resultados de la jornada del día jeje. No imaginé que una mochila haría hoy por hoy mis días más llevaderos, que arroparía a mi pequeño, lo mantendría cerca a mí y haría que él siguiera sintiendo que mamá está siempre para él. Esa mochila, permite además que mi pequeño mayor y yo mantengamos todavía momentos de complicidad “a solas” y que yo haya descubierto que puedo emprender poco a poco un trabajo desde casa.  El porteo me ayudó a emprender esta nueva aventura y tengo la certeza que vendrán muchas más 🙂

Esperando hasta el final por la "recompensa"
Esperando hasta el final por la “recompensa”

No está de más decirles que en la cocina debemos estar todo el tiempo atentos a nuestros pequeños, con el pequeñín que va porteado en la espalda, tener cuidado si coge algo o patea algo con sus piecitos; con el pequeñín mayor, no dejar cerca de objetos filosos, cosas que puedan quebrarse fácilmente, cosas calientes, etc… A seguir compartiendo la aventura 🙂