VERSE REFLEJADA A TRAVÉS DE SUS OJOS

Una de las cosas que he venido preguntándome estos últimos meses es cómo mis hijos me ven, cómo es que me veo reflejada a través de sus ojos y también, cómo es que algo de mí se puede ver reflejado en ellos, en las personas que estamos criando. Me interesa e importa mucho saber que mis hijos son felices,  que les estamos dando una vida llena de amor, confianza, seguridad y sobre todo: herramientas valiosas para poder seguir creciendo. Es inevitable cometer errores pero tampoco debemos escudarnos en aquello de que “de los errores se aprende”, aunque sea verdad tratemos de no tomarlo como nuestra premisa máxima.

No aspiro a ser la mejor mamá o la más buena,  me interesa e importa mucho saber que soy la mamá que ellos necesitan, la mamá de carne y hueso que se levanta temprano porque ellos la despiertan y que aunque dice cada noche que se siente cansada, se siente feliz de lo que hace. La mamá real y presente,   que mete la pata, que grita aunque según ella no lo haga, que trata de buscar alternativas para evitar decir “no” pero a veces no puede evitarlo, que pone límites necesarios y que a veces siente que la paciencia la abandona pero que no tira la toalla nunca, la que está atenta y acompaña a sus críos, la que ellos saben que pueden buscar para conversar.

dessi y murilo

Puedo ver parte de mí en ellos, en sus juegos, en sus palabras, en sus pequeñas peleas, en el día a día. Me reconozco en pequeñas acciones, pequeños y grandes comportamientos, no puedo no asombrarme de lo que veo, de lo que escucho, definitivamente cada uno de ellos tiene mucho de nosotros y también, hay cosas que me gustaría tratar de cambiar (como el estar “corriendo” y no relajarme cuando debo, a veces soy muy intensa y puedo llegar a tensionar a los de mi entorno). Hoy, tratando de encontrar algunas respuestas a mi interrogante,  conversé con Caetano y le pregunté cómo era yo, cómo era mamá y su respuesta fue: “Eres bonita, eres buena, me cuidas, me amas mucho y haces vinchas”, en realidad no esperaba una respuesta profunda, pero estaba segura que sería la respuesta más sincera, porque mientras respondía, lo hacia tranquilo, seguro y contento… Y una vez más, lo que pesa al final (y mucho) es que no son niños angustiados, sin ilusiones, tristes o agresivos, ellos se ven felices, vivaces, con esa energía infinita, esa curiosidad innata y esas ganas inmensas de conocer y explorar, y eso sólo es posible porque reflejan lo que viven: reflejan amor en todos los estados.

caetano y dessi

En ellos veo reflejada mi felicidad, me veo reflejada en las miradas más puras como una persona feliz, como una mamá presente (con su lado preocupón y a mil por hora) con la que ellos se sienten identificados  y mi nombre, además, suena a música para ellos y está acompañado de los adjetivos más hermosos y sinceros, si no… Pregúntenles!! Jejeje.

los tres

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s