Nuestros maravillosos, increíbles e intensos 3 años (pronto casi 4)

He estado un poco alejada del blog y la razón principal se debe a que apenas he tenido tiempo para poder sentarme con calma frente a la computadora y escribir sin que mis dos pequeños brinquen alrededor mío y pidan subirse a ver que estoy haciendo, más la panza que cada día va creciendo (tenemos casi 29 semanas) y la pequeña habitante danza todo el tiempo. Ya no entro como antes por las noches porque me quedo dormida jeje y a eso le sumo que mi red se pone leeeeeennnnnnta  a partir de las 7 pm, entonces aprovecho en dormir junto con los chicos.

Desde hace unos meses he estado pensando en escribir un post acerca de los 3 años de mi hijo mayor, varias amigas y yo coincidimos en desterrar esa etiqueta de “terribles 2”, “terribles 3”, etc… Por qué tendrían que ser terribles? Acaso porque son edades en las que empiezan a expresarse con mayor claridad y simplemente dicen no a lo que a nosotros nos parece correcto? No voy a pintar esta etapa como libre de conflictos, ni les voy a hacer creer que los berrinches disminuyen y que todo será paz y amor. Mi intención es que miremos esta edad con otros ojos, que nos saquemos por un momento la venda y la impaciencia de encima, nos pongamos a su altura y empaticemos, o busquemos por lo menos empatizar con ellos.

Caetano, mi hijo mayor, siempre ha sido un pequeño muy demandante (ya les contaré en otro post que tengo pendiente) y que siempre se ha expresado con firmeza y determinación, a Omar y a mí nos ha costado asimilar mucho eso y entender sus actitudes. Como cualquier persona, hemos cometido errores y hemos caído en el fácil raciocinio de creer que “está encaprichado”, “no nos quiere escuchar, menos entendernos”, “quiere que se haga lo que él quiere”, es que es difícil ponerse a la altura de ellos y empatizar desde el comienzo, todo es un constante aprendizaje, como todo en la vida, nada es sencillo y nadie dijo tampoco que lo sería.

Omar y nuestro Caetano
Omar y nuestro Caetano

Caetano, nos ha enseñado muchas cosas y es más, sigue enseñándonos todo el tiempo, pudiera parecer que con casi 4 años no entiende muchas cosas, pero que equivocados estamos y que cierto es aquello de que aunque tus hijos no te escuchen, te observan todo el tiempo y aprenden. Las palabras son poderosas y las acciones también lo son, eso es lo que nosotros vemos reflejado en nuestro pequeño niño, él refleja todo lo que nosotros somos capaces de hacer por él, refleja el cómo lo estamos criando: con apego, con respeto. Sabemos que no sólo estamos cubriendo sus necesidades físicas; sino, también sus necesidades emocionales, no nos arrepentimos para nada de demostrarle nuestro amor infinito desde el comienzo, de atenderlo, de escucharlo porque estamos convencidos que estamos criando a un niño seguro, que vive de manera feliz.

Las llamadas “rabietas” o conflictos de padre-hijo, todavía las vivimos, tenemos épocas en que sí nos cuesta lidiar con ellas porque no nos damos cuenta muchas veces que lo que queremos primero es minimizar el por qué del llanto o de la frustración y mágicamente esperar a que nuestro niño de buenas a primeras nos entienda y acepte la explicación que le damos porque nos creemos dueños de la verdad. Creo que esta es una parte difícil para muchos padres: despojarnos de la idea que nosotros tenemos la razón siempre. Esta edad es una etapa en la que nuestros hijos quieren hacer muchas cosas por ellos mismos, no entienden muchas de las cosas que nosotros nos proyectamos a largo plazo porque simplemente ellos no tienen la misma noción del tiempo que nosotros los adultos y en cuanto al comportamiento, no nos damos cuenta que muchas veces queremos que dejen de comportarse como lo que son: niños! No estoy de acuerdo en ignorar a mi hijo cuando tiene un llanto prolongado, cuando no sabe cómo reaccionar y manejar su frustración y no es capaz de explicar con claridad lo que está sintiendo, lo que necesitan es acompañamiento constante, sin juzgamientos, poder ponernos en su lugar un instante y averiguar cuál ha sido la razón de sus actitudes, porque todos actuamos motivados por alguna razón y los niños no son la excepción, no caigamos en el error de creer que ellos se equivocan constantemente y nosotros por ser adultos, actuamos siempre de la manera correcta.

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Sé que todavía pasamos por muchos momentos que pueden ser en ocasiones frustrantes, nunca dijimos que queríamos ser unos padres perfectos o maravilla, tan sólo queremos ser los padres que nuestros hijos aman y necesitan, unos padres que siempre estarán presentes, con los que nuestros hijos sepan que pueden contar, que no los ignoran, que no los fuerzan, que los respetan y que por sobre todo los aman. Tener un niño de tres años no es sinónimo de batallar constante, de caprichos, rabietas y momentos incómodos… Tener un niño de tres años significa saber que tienes un gran compañero, un pequeño en pleno descubrimiento de sus habilidades, un pequeño que defenderá sus puntos de vista con firmeza, que te hará muchas preguntas esperando respuestas, que empezará a buscar sus propias soluciones (aunque sean equívocas), que seguirá mirándote con esa infinita mirada de amor y también seguirá reclamando tu atención, porque es lo natural, ese pequeño de tres años necesita de nosotros para seguir encaminándose, para seguir creciendo y lo antinatural será ignorarlo cuando más nos necesite.

No tenemos en casa a un pequeño manipulador ni a otros en potencia, tenemos un pequeño que está cada vez expresando mejor qué es lo que le sucede y que va respondiendo el por qué actuó de una determinada manera. Las rabietas no son un estado eterno, pasan conforme los pequeños crecen (aunque en algunos momentos nos parecen eternas) y también influye mucho el tiempo y la forma en cómo nos hemos dedicado a ellos, porque como expresé en líneas anteriores, no sólo las necesidades físicas deben ser cubiertas por los padres, las necesidades emocionales también y son muy importantes.

Nuestro niño está creciendo, en unos meses cumplirá cuatro años y ahora en lo que pienso es en seguir siendo la mamá que él ama, con la que sabe puede contar, reír, jugar y debatir un momento. Mientras tanto, seguiremos disfrutando de estos maravillosos e intensos tres años, agradeciendo siempre a la vida por el grandioso regalo que nos ha enviado, por todo lo que somos capaces de compartir a su lado y aprender, por recordarnos siempre que antes que cualquier cosa está el amor y que ese es el principal motor para seguir adelante. Gracias mi maravilloso niño, mi pequeño explorador, curioso innato, derrochador de sonrisas encantadoras, pequeñito lleno de amor, lleno de energía y de una bondad infinita.

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2 thoughts on “Nuestros maravillosos, increíbles e intensos 3 años (pronto casi 4)

  1. Hay Dessi! Caetano está re grandote! Dios como pasa el tiempo de rápido! me da nostalgia y al mismo tiempo alegría y como dices agradecimiento con Dios por ver que va creciendo sano y lleno de amor! Es verdad que en los comentarios y en internet se encuentra que los terribles 2 y los terribles 3 y etc! lo cual nos llena de preconceptos a las mamás primerizas… espero todo siga muy bien con Omar y tus tres pequeñ@s…

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