Algunas cosas sobre mi (la) lactancia

No sé si sea suerte, pero mi experiencia con la lactancia no ha sido mala. Luego de una cesárea creí que la lactancia sería dificultosa, me aterraba pensar en una mastitis (no la tuve) y en no tener suficiente leche para alimentar a mi bebé. Si bien es cierto, empecé a notar la producción de leche al quinto día del parto,  durante los días que estuve en la clínica siempre me ayudaron para que el bebé se prendiera correctamente al pecho, lo que veía salir era sólo calostro y me desesperaba un poco, empezaba a sudar y todavía no conocía sobre la importancia del calostro, yo quería producir leche! Claro! Como si fuera tan fácil, luego de haber estado en sala de recuperación, llegar a mi habitación súper ansiosa y recibir medicamentos para tolerar el dolor de la operación. Lo que quiero contarte son algunas cosas que experimenté durante la lactancia de mi primer hijo porque con él todo era nuevo y era mi primera experiencia.

  • La primera noche luego del alta, aquel primer día que pasamos Omar y yo con Caetano en la casa fue agotador, yo aún no tenía leche y Caetano lloraba de hambre. Cayó la noche y además de hambre, Caetano también tenía cólicos, no sabíamos cómo calmarlo, cómo hacerlo dormir, cómo aliviar el dolor que sentía producto de los cólicos. Pero, no estábamos solos, vivíamos en casa de los papis de Omar, así que Lore (mami de Omar) nos ayudó, al escuchar que Caetano lloraba y no se calmaba, entró a nuestra habitación, lo cogió en sus brazos, pudo calmarlo y hacerlo dormir. Nosotros aprovechamos esas horas para descansar también, estábamos cansados, muy ansiosos y nerviosos, debimos haber dormido un par de horas y créanme que valió la pena porque cuando Caetano se despertó, Lore lo llevó a nuestro cuarto, él ya tenía hambre, lo coloqué a la teta y ese momento fue mágico: ya tenía leche!! Creo que lo que necesitaba eran un par de horas de relajo, de conectarme con mi cuerpo y dejar de sentirme angustiada. Debía de desbloquearme y confiar en mi naturaleza, tenía que encontrarme en mi estado de mamá animal.
  • Las tomas, duración y frecuencia, al salir de la clínica, me dieron unas hojas con algunas recomendaciones para el cuidado del recién nacido (posición para dormir, temperatura normal, hora del baño y frecuencia y duración de las tomas le leche materna), según esas hojitas, el bebé debía tomar entre 15 a 20 minutos de cada teta y por lo menos unas 8 ó 12 veces al día (cada 3 ó 2 horas). Cuando leí eso, sentí pavor… Tenía que cronometrar a mi bebé, vivir pegada a un reloj, anotar en una agenda en que número de toma iba o ponerle una etiqueta a la teta que ya había mamado para que empieza por la otra? No sé si alguna mamá hizo caso de esas recomendaciones, si pudo adaptarse a ese “ritmo” y si le funcionó porque yo hice lo que el instinto me dictaba, darle teta cada vez que fuera necesario sin pensar en horarios. Algunas ocasiones mamaba quizá 5, 10 minutos, otras más y no siempre de ambas tetas.
  • Pseudo-estreñimiento del lactante, no tenía conocimiento de eso, yo tenía en la cabeza que los bebés hacían caca con frecuencia, incluso después de cada toma. Cuando Caetano dejó de hacer caca un día no me preocupé pero cuando ya habían pasado 4 días y seguía sin hacer la preocupación se apoderó de mí, aunque no lo llevé a la clínica, lo que hice fue consultar en un grupo de crianza en internet y en el grupo de la Liga de la Leche. Para tranquilidad mía, era una situación normal, era conocida como pseudo-extreñimiento y en algunos foros he visto que puede durar hasta 1 mes (mi pediatra también me dijo lo mismo cuando se lo consulté días después), lo máximo que ha durado en mis hijos han sido 8 días, pero  cuando llega el momento de que se terminé ese pseudo-estreñimiento, lo que sale de ese pequeño cuerpecito vale por todos los días que no hizo. Así que no se alarmen si es que sus bebés están “estreñidos”, en bebés alimentados con leche materna exclusiva es algo normal, incluso que se tiren pedetes olorosos.
  • Apetito voraz, sed y sueño, las primeras veces, luego de la primera toma de la madrugada (más o menos entre la 1 y 2 am.) dejaba a Caetano y a papá durmiendo para levantarme sigilosamente a comer algo, me moría de hambre!! Y también de sed… Tenía un apetito descomunal a esas horas de la madrugada, terminaba comiendo un pan, una fruta, una barra de cereal y bebía bastante agua. En cuanto al sueño, necesitaba dormir más los primeros meses, mi cuerpo estaba adaptándose al nuevo ritmo de hacer dormir al bebé, dar teta, cambiar pañales, bañar al bebé. Si pueden, de verdad aprovechen y duerman junto con sus bebés a la hora de las siestas (ahora ya con dos niños, es imposible que pueda hacerlo),  aunque sean 1o ó 15 minutos les parecerá una eternidad.
  • Pechos un poco duros, como lo escribí en líneas anteriores, yo no tuve mastitis pero si sentí en ocasiones que mis pechos se llenaban de leche y se ponían duros, especialmente a la hora de levantarme, lo que hacía para aliviar esa congestión era a la hora del baño dejar caer agua un poco más caliente (no tanto) encima de los pechos y masajear suavemente hasta que salían algunos chorros de leche y sentía que los pechos ya no estaban congestionados.
  • Cojín de lactancia, lo usé muy poco, mi cuñada me facilitó uno antes de dar a luz pero en realidad me acomodé mejor sin él. A algunas mamás les va genial con uno, pero en mi caso prefería sostener a mi bebé en los brazos y darle teta, o echarnos en la cama para darle de mamar (de paso que descansaba yo también un rato).
  • Acompañamiento, realmente estoy orgullosa de poder contar que a lo largo de esta etapa he recibido el apoyo de mi pareja y de mis familiares. Considero que el sentir el apoyo y ayuda de tu entorno familiar es básico para poder lograr una lactancia placentera y exitosa. A veces, generalmente al principio (en el que el inicio de la lactancia puede presentar dificultades), pueden aconsejarnos optar por el camino fácil: dar fórmula, lo llamo el camino fácil sin ánimo de ofender o criticar a alguien, simplemente porque es más sencillo ir a una farmacia o supermercado y comprar una lata de leche, que lograr que el bebé se prenda bien al pecho, logre una correcta succión, colocarlo en la posición correcta para que pueda alimentarse. El papel del papá es importante, porque él no sólo acompaña; sino, también brinda ayuda, soporte, comprensión y sobre todo amor.
  • Visitas y hora de la teta, no creo ser la única que sienta lo mismo, pero al principio lo que uno quiere es a la hora de amamantar estar un momento a solas con el bebé, sobre todo las primeras semanas, meses que es en donde ambos (mamá y bebé) van aprendiendo juntos a relajarse y conectarse. Yo al principio no quería mucho festejo o miradas alrededor porque eso hacía que me pusiera  nerviosa y en lugar de disfrutar del momento, sentía muchos ojos encima nuestro y eso me incomodaba. En cuanto a las visitas, por más que uno recomiende no saturar de visitas los primeros días, semanas luego del nacimiento del bebé, es inevitable que se aparezcan los familiares, amigos cercanos… Lo que se puede hacer en esos casos es conversar previamente con tu pareja y con la gente que vive contigo para llegar al acuerdo de que las visitas no deberán prolongarse mucho, todo esto pensando en que tanto la mamá como el bebé necesitan todavía descansar.

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Quizá me olvide de algunos puntos, pero creo que esos son los principales en lo que a mi primera experiencia con la lactancia se refiere. Definitivamente cada experiencia es diferente, algunas mamás dicen que la pasan mal las primeras semanas, incluso meses. Otras no reciben el suficiente apoyo e información, no se trata de dar consejos u opiniones al respecto, pero si considero válido compartir experiencias para que otras mamás puedan sentir que no están solas, que somos muchas alrededor del mundo las que hemos tomado la decisión de darles ese hermoso regalo a nuestro hijos, muchas lo lograron sin dificultades (me incluyo) y otras lo lograron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Ahora la información está más accesible que antes y además, cada vez se van tejiendo más redes de apoyo, se van armando más tribus para nosotras las madres, y es que en definitiva, la maternidad tiene que ser acompañada, en compañía. Confía en tu cuerpo, conéctate con él, deja que se active y fluya ese instinto natural que todas tenemos… No lo dejes dormido y no dejes que nadie te desinforme 😉

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