Porteando al segundo bebé, una experiencia diferente.

Esta segunda experiencia es un poco más agotadora pero no deja de ser hermosa, al principio fue un poco más sencilla porque Murilo no lloraba tanto a la hora de ponerlo al fular y en cuanto lo ponía se quedaba dormido y se la pasaba así buen rato, si se despertaba y aún no estábamos en casa, simplemente le daba teta y seguía durmiendo, con él si aprendí a colocar al bebé en posición cunita y darle teta sin necesidad de sacarlo del fular. Así fueron los primeros meses, lo porteaba al salir y cuando tenía que limpiar o cocinar, lo dejaba un rato echado en la cama (generalmente dormido, hacía más siestas) y si estaba despierto lo ponía en el coche con alguna sonaja y lo llevaba a donde yo iba mientras Caetano se entretenía jugando o me acompañaba en lo que hacía.

Para almorzar, si Murilo no estaba durmiendo, volvía ponerlo en el fular para darle teta y poder tener las manos libres para coger los cubiertos y atender a Caetano a la hora de almuerzo, si bien Caetano ya come solo desde hace tiempo, en ocasiones aún pide ayuda. Conforme Murilo fue creciendo y ya no quería estar echado, empecé a portearlo sentado en posición ranita (más o menos a los 3 meses), todavía cuando salíamos dormía la mayor parte del tiempo y como era más pequeño podía hacer algunas cosas teniéndolo porteado adelante, no me atrevía aún a colocármelo en la espalda, menos estando sola sin tener a alguien que me ayude. A los 6 meses, en cuanto pudo empezar a sentarse sin apoyo, empezó también a hacer menos siestas y su sueño ya no era tan profundo como antes, fue entonces que opté por sentarlo en la cama de Caetano con juguetes alrededor y como su hermano estaba jugando en el mismo espacio, se hacían compañía, aunque Caetano estaba metido en sus juegos de rato en rato le prestaba atención a Murilo y le alcanzaba (o quitaba) algún juguete, de rato en rato yo también me asomaba a verlos mientras limpiaba o cocinaba.

Paseando con mis chicos <3
Paseando con mis chicos ❤

Desde que Murilo cumplió 7 meses, el portearlo se ha convertido en una actividad a la que le dedico prácticamente todo el día, desde las 6 am. (hora en la que se levantan) hasta las 8 pm (hora en la que normalmente Murilo se acuesta). No es que lo tenga cargado todas esas horas y aunque quisiera no puedo hacerlo porque tengo que atender a Caetano, cocinar, limpiar un poco, jugar con Caetano y aunque Murilo está más grande y puedo dejarlo sentado jugando un rato, llega el momento en que se aburre porque tiene sueño, hambre, necesita cambio de pañal o Caetano empezó a quitarle las cosas, aplastarlo, hacerle demasiados mimos. Y otra cosa, como Murilo empezó a tener el sueño más ligero y Caetano hace meses que dejó de hacer siestas en el día, en el depa no hay un momento de silencio hasta que llega la noche y ambos están dormidos. A un niño de casi 3 años no le puedes pedir que deje de correr o de jugar, por eso también decidí que portearía a Murilo dentro de casa para que pudiera descansar y yo hacer mis cosas con calma (claro que con un peso extra jeje). Al principio usaba el fular pero se me hacía un tanto complicado ponerme a Murilo a la espalda sola, me quedaba muy bajo o la espalda no estaba totalmente sujeta, por eso desde hace unos meses uso una mochila ergonómica que mi cuñada me cedió, no saben cómo me facilita el trabajo en casa! Puedo poner a Murilo en la espalda y sacarlo perfectamente sin ayuda, mientras lo tengo porteado puedo: barrer, limpiar, lavar cosas, meto ropa a lavar, cocinar,  llevar a Caetano al baño sin problemas, jugar con él mientras Murilo va relajándose con el movimiento hasta quedarse dormido y hace siesta tranquilo (duerme por lo menos una hora en la mañana y una hora por la tarde después de almorzar). Cuando se despierta le doy teta, le reviso el pañal y puedo dejarlo jugando un rato mientras termino de cocinar o hago cosas personales.

Les recomiendo estar atentas si están porteando a sus pequeños en la espalda porque a veces sin darnos cuenta estiran los brazos para poder coger algo o con sus piecitos van pateando cosas, me ha pasado que en una ocasión dejé una caja de fósforos en la ventana de la cocina, no sé en que momento Murilo logró cogerla pero cuando empecé a sentir que tenía algo entre sus manos, le pregunté a Omar qué era lo que tenía y era la caja de fósforos, en otra ocasión casi se ha traído abajo una azucarera, una botella… Así que mucho ojo, yo trato de estar súper atenta y cuando siento que está más tranquilo de lo habitual corro a verme al espejo para ver si ya está dormido o simplemente empieza a relajarse 😉

Sin duda, esta segunda experiencia es más agotadora pero igual de satisfactoria, tanto Caetano como Murilo han sido y son pequeños que aman estar en brazos, se sienten protegidos, amados, tranquilos y eso es lo que nosotros como papás debemos transmitirles, es un mito aquello que dicen de “No lo cargues mucho que se va a acostumbrar” o “Seguro lo tienes cargado todo el tiempo, por eso ya no quiere quedarse en la cama”, ellos son pequeños y necesitan cercanía, contacto con los padres, el cargarlos no los va a hacer más dependientes, malcriados y aunque a veces sientas que “no puedes hacer nada”, date cuenta que no es verdad, que en realidad estás haciendo mucho, estás respondiendo a las necesidades de tus hijos, estás actuando según lo que dicta tu instinto, tu corazón.

porteo 3

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