Mis pequeños y los libros

Recuerdan cuál o cuáles han sido los primeros libros para sus pequeños? Los compraron ustedes o fueron regalos? A mí siempre me gustaron los libros, en casa teníamos una pequeña biblioteca, fue por mi padre que empecé a amar los libros, disfrutar de la lectura y hacer volar mi imaginación. Ahora, ya convertida en madre, quiero que mis hijos sientan lo que yo sentía de pequeña cuando cogía un libro, quiero que imaginen, que disfruten, que tengan sus libros favoritos, es por eso que desde antes que nacieran fui comprando poco a poco algunos, es algo que disfruto mucho, me ilusiona la idea de ir y comprar libros para niños porque al elegirlos voy imaginando sus caritas cuando los vean, cuando los leamos juntos.

Los primeros libros que compré para Caetano fueron en el 2011, en la Feria del Libro, recuerdo que fuimos Omar y yo a ver temas de nuestro interés y al final terminamos comprando libros para Caetano, la más emocionada era yo porque no veía la hora de ver a nuestro pequeñito sentado con un libro en las manos o pidiéndonos que se lo contemos. Los escogí porque me gustaron los dibujos, el contenido, en ese momento no me puse a pensar si eran de tela, cartón grueso o simple papel, no pensé en los bordes, en si tenían texturas, la edad recomendada para leerlos, simplemente los escogí según me dictó mi niño interior (tómese en sentido literal también). Estos  primeros libros fueron:

  • El león de siete colores (Martha Rivero Ferrer), este es un cuento que nos gustó por la historia y las ilustraciones.

  • A Bamba le gusta leer (Yessica Spanyol), este nos gustó porque tenía muchas imágenes de diferentes ambientes, ayudaba a incrementar el vocabulario.

  • Kiper y el huevo (Mick Inkpen), este lo elegí porque tenía texturas, las ilustraciones eran sencillas y las hojas eran de cartón grueso (podrían resistir algunas chupadas y/o mordidas).

  • ¿Estás dormida, Miffy? (Dick Bruna), también lo elegí por tener hojas de cartón y formato pequeño.

  • En el cole (Bénédicte Guettier), este libro lo elegí porque es ideal para poder jugar con los peques a ser los personajes del libro, ya que tiene la cara recortada, o sea que en él podemos poner la nuestra.

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Esos fueron los 5 primeros libros, luego ya con más detenimiento empecé a buscar cuáles eran los más adecuados según edades, busqué algunos títulos y cuando iba a las librerías siempre me ofrecían ayuda para escoger pero la verdad es que me gusta hacerlo sola, darme mi tiempo, leer, buscar. Así que basada en mi instinto, decidí buscar y comprar algunos libros que tuvieran texturas, colores y cuyas hojas sean de cartón grueso. En mi búsqueda me topé con la colección “Toca, toca” de la Editorial Combel, me encanta entrar a su página y ver su catálogo, sueño con comprarles varios libros de esta editorial a mis chiquitos. En casa tenemos dos: “Libro poema” y “¡Piip!  ¡Piip!”, estos libros no tienen  pierde, los textos son sencillos, tienen texturas, las imágenes son llamativas y simples y los pequeños disfrutan su lectura. Esta colección tiene varios títulos, en las librerías no he visto muchos de ellos, pero vale la pena que por lo menos tengan un título de la colección.

Otros libros que he ido comprando a lo largo de estos 3 años han tenido que ver con diferentes temáticas: animales, zoológicos, números, hora del baño, hora de comer, cumpleaños, vehículos… Incluso cuando estaba esperando a Murilo, compré un libro llamado “Espero un hermanito”, para que Caetano se sintiera un poco más inmerso en nuestra nueva maternidad, a día de hoy ya no le da mucha bola a ese libro, pero en su momento fue muy útil. También he comprado libros con lengüetas, pop-up, con solapas y recomiendo que se los den mejor a partir de los 2 años, que es una edad en la cual pueden manipularlos de la manera correcta, aunque no se sorprendan si de un tirón desaparece la lengüeta o se rasga la solapa, poco a poco aprenderán cómo manipularlos. Es  importante que los acompañen en la lectura, que sientan que leer es placentero, que es un hermoso momento de comunicación padre-hijo, de compartir.

Aquí algunas recomendaciones para fomentar la lectura en nuestros pequeños:

1. Antes de que aprenda formalmente a leer:

– Lo primero es tener siempre presente que es en la familia donde los niños aprenden a dar valor a las cosas. Lo que los padres valoran y muestran como relevante es visto por el niño pequeño como algo que merece atención y que, por alguna razón, debe ser relevante. Si el niño, desde edades muy tempranas, vive en una familia en la que ve a los padres leer el diario, libros o revistas, en la que hay libros disponibles, se conversa sobre lo que se ha leído, se regalan libros para los cumpleaños u otras celebraciones, estará adquiriendo la idea de que el acto de leer es bueno, valioso e importante.
– Es muy importante leerle cuentos al niño. Desde muy chico, los niños se interesan por los relatos que hacen sus padres u otras personas emocionalmente importantes. Esto ocurre incluso antes de que el niño haya aprendido a hablar.
– Que en la casa hayan libros apropiados a la edad del niño, a los que él pueda tener acceso. Es cierto que los libros en Chile son caros, pero existen centros municipales o en las mismas bibliotecas de los colegios a los que se puede recurrir para pedir libros prestados.
– No basta con que hayan libros disponibles, cuando el niño es menor de 18 meses, requerirá que sus padres le presenten el libro, le ayuden a dar vuelta las páginas, vayan guiando su atención sobre los distintos objetos que ahí aparecen y nombrándolos. Es importante seleccionar libros que sean visualmente atractivos y simples en la cantidad de estímulos presentados. Cuando el niño ya es un poco mayor, se pueden empezar a contar breves relatos sobre las imágenes. En esto es fundamental utilizar recursos como los cambios de tonos de voz y las expresiones faciales para mantener la atención del niño y reforzar los significados.
– Crear en torno a la lectura un clima emocionalmente seguro y de contención afectiva. Esto contribuye a que el niño asocie la experiencia de leer con algo grato y placentero. Por esto es clave darse el tiempo para leer un cuento al niño sin estar apurado, estar emocionalmente tranquilo, si es posible y al niño le acomoda, estar físicamente cerca de él, ya sea abrazándolo o acurrucándolo. También estar abierto a escuchar y responder con serenidad a sus preguntas, lo que es clave ya que comienza a interactuar con los personajes y la historia, ayudándolo a desarrollar ideas y nociones del pensamiento. Durante la etapa prescolar, el niño es curioso y muy interesado por saber, y si lo hacemos callar o no respondemos sus preguntas porque lo único que nos interesa es terminar de contar el cuento, terminaremos apagando esa curiosidad inicial.
– Hablarle al niño desde pequeño. Los estudios sobre aprendizaje de la lectura revelan que existe unacorrelación importante entre el desarrollo del lenguaje oral y el aprendizaje de la lectura. Por eso tenemos que saber que cuando conversamos con el niño, le damos la oportunidad de expresarse, le hablamos con un lenguaje y vocabulario rico, estamos también favoreciendo que para él sea más fácil el aprender a leer. Dentro de esta misma línea, existe una gran cantidad de juegos de palabras, que se pueden hacer con el niño desde los 3 ó 4 años, que favorecen el desarrollo del lenguaje y facilitan posteriormente el aprendizaje lector. Algunos ejemplos de esto son: encontrar palabras que riman, separar palabras en sílabas, buscar palabras que comiencen o terminen con un determinado sonido. Estos juegos son entretenidos para los niños y muy útiles para “matar el tiempo” cuando uno está en una sala de espera, en un viaje u otra.
Estimular la memoria visual. El desarrollo de ésta también es importante en el aprendizaje de la lectura, porque es un precursor para la decodificación que deberán aprender para leer. Para ello sirve hacer con el niño juegos de lectura del logos (ejemplo ver en el diario logos de diversas marcas y saber lo que cada uno de ellos significa, lo mismo se puede realizar con signos del tránsito u otros símbolos que son parte de su vida cotidiana).

2. Cuando el niño ya está formalmente aprendiendo a leer o ha consolidado este aprendizaje:

Escucharlo leer en voz alta, mostrándose interesado por lo que lee.
No sobrecorregir si es que comete algunos errores, ya que esto es esperable al comienzo.
Comentar y conversar con el niño respecto a lo que ha leído, tratando de relacionarlo con experiencias de su vida cotidiana.
– Ayudarlo a conseguir libros de su interés, no imponer títulos sino que darle alternativas de las que él pueda elegir. Si no se pueden comprar, pedir prestado o ir juntos a un centro o biblioteca donde él pueda elegir. Asegurarse de que tengan un tamaño de letra y temas apropiados para la edad. Dependiendo de la etapa de vida en que se encuentra un niño, hay diferentes temas que le son de interés, ya que a través de éstos se siente identificado con situaciones o personajes, por lo que leerlos le será atractivo. Imponer un libro puede ser perjudicial para un niño si éste no es adecuado para su edad.
Ampliar el tipo de textos y contenidos. Algunos niños prefieren leer al comienzo textos de comics, ya que en ellos las ilustraciones y menor cantidad de texto escrito los ayudan a comprender. Esto es bueno en un para empezar, sin embargo, hay que estimularlo a que poco a poco también puede leer otros formatos, como libros de cuentos, revistas, recetas e incluso pequeños avisos del diario.
– Cuando recién se está iniciando en el proceso, se puede intercalar los turnos de lectura: el niño puede leer algunas frases o una página y el adulto lee otro tanto.
Reforzar el hecho de que el niño lea, mostrándole lo mucho que ha mejorado, lo bien que le hace y lo orgulloso que usted está porque ha aprendido a leer. Muéstrele para la gran cantidad de cosas para lo que la lectura le resulta útil y significativa: poder seguir algunas instrucciones sencillas (por ejemplo, de ingreso de datos para entrar a un juego de internet, de selección del idioma cuando va a ver una película, para saber si un frasco es de shampoo o bálsamo y miles de otras cosas cotidianas).Pídale que realice pequeñas actividades que impliquen leer algo, como por ejemplo  que le pase el frasco que dice “azúcar” y muéstrele lo bueno que es que sepa leer.
– Fomentar que exista dentro de la rutina del niño espacios dedicados a la lectura, por ejemplo, antes de acostarse. Es mucho más sano para un buen descanso leer antes que ver televisión, producto de los estímulos que ésta genera a nivel cerebral.
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Primeros acercamientos con los libros.
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Caetano durante una actividad para niños en el CCE.
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Leyendo “A Bamba le gusta leer”
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Trepándose al sillón para leer su libro.
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Escogiendo un libro ❤
Papá leyendo para sus chicos :-)
Papá leyendo para sus chicos 🙂
Caetano y Murilo, intercambiando historias.
Caetano y Murilo, intercambiando mundos.
Murilo, escogiendo un libro :-P
Murilo, escogiendo un libro 😛
Juntos en su mundo de letras y sueños.
Juntos en su mundo de letras y sueños.

Llenemos sus corazoncitos con más mundo y sigamos alimentando los nuestros también, que guarden en su memoria esos hermosos momentos compartidos y que recuerden con emoción que vivieron rodeados de maravillosas historias contadas por papá y mamá o por ellos mismos. Que sepan que leer es bueno 🙂

(“Quiero que me ‘contes’ un cuento de tu boca” – Caetano dixit… En palabras sencillas: “Cuéntame una historia, una historia tuya”).

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